EE.UU.: Nueva acusación contra Google por monopolio en publicidad

Una jueza federal de Virginia (Estados Unidos) concluyó que Google ha construido ilegalmente “poder de monopolio” con su negocio de publicidad en la web, sumándose al Departamento de Justicia (DOJ) en un caso histórico que podría redefinir cómo operan hoy los sitios en Internet.

Esta decisión, la segunda gran victoria judicial del gobierno en pocos meses contra Google, y la tercera desde que un jurado federal determinó en diciembre de 2023 que la tienda de aplicaciones de la compañía era también un monopolio ilegal, abre la puerta a sanciones drásticas y potencialmente a la venta de parte de su división publicitaria.

En concreto, la magistrada Leonie Brinkema, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Este de Virginia, consideró que Google violó la ley antimonopolio al “establecer y proteger su poder monopólico” en dos mercados claves: su servidor de anuncios y su plataforma de intercambio publicitario para editores.

Su fallo, recogido en un detallado documento de 115 páginas, se refiere a un negocio valorado en 31 000 millones de dólares, que vincula directamente a anunciantes con dueños de sitios web y decide qué anuncios se muestran en una gran multitud de páginas.

Ahora bien, esta parte de la demanda del DOJ, presentada tras años de críticas al papel dominante de Google en el ecosistema digital, salió adelante porque el juez aceptó el argumento de conflicto de intereses: al controlar simultáneamente las herramientas de publicación y el intercambio de anuncios, Google habría bloqueado a la competencia y perjudicado a los editores y, en última instancia, a los usuarios de la web abierta.

No obstante, la jueza Brinkema rechazó otra de las pretensiones del gobierno: la acusación de que las adquisiciones de Google —como la compra de DoubleClick— y sus herramientas para anunciantes también dañan la competencia.

“Ganamos la mitad de este caso y apelaremos la otra mitad”, declaró Lee?Anne Mulholland, vicepresidenta de Asuntos Regulatorios de Google, resaltando que muchos editores eligen sus servicios “porque son sencillos, asequibles y eficaces”.

Mientras tanto, el Departamento de Justicia no ha ofrecido comentarios públicos sobre el fallo, y Google había advertido desde 2023 que la demanda “ralentizaría la innovación, encarecería el costo de la publicidad y dificultaría el crecimiento de miles de pequeñas empresas y editores”.

Sin embargo, Brinkema subrayó en su sentencia que las prácticas de Google privaron a los rivales de competir en igualdad de condiciones y dañaron de forma sustancial tanto a los clientes editores como al proceso competitivo en general.

Este veredicto se enmarca en un esfuerzo regulatorio más amplio para frenar el poder de gigantes tecnológicos como Apple, Meta, Amazon y la propia Alphabet.

De hecho, en la misma semana Mark Zuckerberg compareció ante un tribunal en una demanda antimonopolio de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, acusado de adquirir posibles competidores para sofocar la competencia en redes sociales. Así, la presión legal contra los grandes de la tecnología podría acabar transformando varios frentes de la economía digital.

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