07/05/25 11:04 hs.
En respuesta a las críticas de un colega, Albert Einstein nos dejó una célebre frase: «En todo caso, estoy convencido de que Dios no juega a los dados». Resulta muy aconsejable la lectura y el análisis de estos dichos. Pero no es esta una publicación de física cuántica, o filosófica. Tampoco teológica.
Muy sintéticamente entonces, contemos que Max Born (el colega antes mencionado) criticaba los avances de la física cuántica porque rompía el postulado de la física tradicional. Esto es, que a un determinado hecho le sucediera un resultado preciso. Los nuevos estudios, en cambio, presentaban ambigüedades y dudas sobre lo previsible de esos resultados. ¿Es el universo caótico, entonces? Es aquí en donde Einstein incluye a la figura de Dios en medio de las ciencias duras. Aunque tiempo después se arrepintió de la popularidad que había alcanzado su frase «Dios no juega a los dados», como respuesta y en su momento, resultó al menos ingeniosa.
Ha sido muy común en la historia de la humanidad, por otra parte, la asociación de los gobernantes con la figura divina. Muchos, sin duda, hasta se lo creyeron. Pero estos sí han jugado y juegan a los dados. Casi siempre, tomando altísimos riesgos.
Occidente parece esforzarse día a día en dar por tierra con su era de predominio en el mundo. Y desde donde lo que hasta ayer fuera el centro indiscutido de ese poder, hay un hombre que se ha puesto a jugar a los dados y a ver qué sale. En esta analogía del juego azaroso, claro está, no se libera la industria del juego.
Las fuertes y preocupantes caídas de los mercados en buena parte del mundo han arrastrado también a los casinos, por ejemplo. Involucrando también a los de Estados Unidos. Las acciones de los casinos se desploman en medio de la devastación del mercado provocada por los aranceles de Trump.
El mercado de valores de Estados Unidos sufrió el jueves su peor revés en años, y las compañías de casinos en Las Vegas no se salvaron del desastre.
En medio de una caída generalizada de los precios de las acciones por el temor a los nuevos aranceles del presidente Donald Trump, las acciones de Wynn Resorts Ltd. cayeron un 10,62 % el jueves. Las acciones de Caesars Entertainment Inc. cayeron un 9,52 %, las de Red Rock Resorts Inc., matriz de Station Casinos, cayeron un 9,43 %, y las de MGM Resorts International se desplomaron un 9,27 %.
Las acciones de Golden Entertainment Inc. cayeron un 9,1 %. Las Vegas Sands Corp., con sede en Nevada, pero que actualmente opera casinos solo en Asia, cayó un 6,74 %, mientras que Boyd Gaming Corp. se desplomó un 6,24 %.
En total, las acciones de estos casinos cayeron más que los indicadores del mercado de valores de EE. UU. en general el jueves, ya que las preocupaciones generalizadas sobre el impacto de los aranceles en las economías globales enviaron ondas de choque a través de los mercados financieros.
El S&P 500 cayó un 4,84 por ciento, su peor día desde que la pandemia derrumbó la economía en 2020. El Promedio Industrial Dow Jones cayó un 3,98 por ciento y el Nasdaq cayó un 5,97 por ciento.
Las acciones de la cadena minorista de productos electrónicos Best Buy, que vende productos fabricados en todo el mundo, cayeron un 17,84 por ciento, mientras que las acciones de United Airlines cayeron un 15,61 por ciento, ya que los clientes preocupados por la economía mundial podrían no volar tanto por negocios o no sentirse lo suficientemente cómodos como para tomar vacaciones.
Allegiant Air, con sede en Las Vegas y una aerolínea de grandes descuentos especializada en viajes de placer en Estados Unidos, también vio su precio desplomarse. Las acciones de su matriz, Allegiant Travel Co., cayeron un 12,16 % el jueves.
¿Qué sigue, cómo sigue esta historia? Pareciera que estamos a merced de los cubiletes del poder mundial. Parafraseando impúdicamente a Einstein, tal vez podamos afirmar que «sólo Dios sabe».

