Brasil: El decreto por las apuestas deportivas estaría al salir.

Brasil podría contar con su ley de apuestas deportivas en cuestión de días, de cumplirse las previsiones que realizan los expertos respecto a la ley Nº 13.756, de 12 de diciembre de 2018. Esta ley tiene, como máximo, un periodo de implementación de cuatro años, por lo que desde la industria se espera que un decreto presidencial dé luz verde muy pronto a la posibilidad de explotar legalmente las apuestas deportivas en el país de los fans del fútbol.

El primer testimonio de esa posibilidad, aparte de que se cumplen ya los cuatro años estipulados como máximo para poner en marcha la ley de 2018, es un documento que adelantó la revista Brasil Games Magazine, en el que se revelaba la propuesta de Decreto presidencial, del Palacio de Planalto, en el que se regulan las apuestas deportivas de cuota fija.

En opinión del abogado brasileño experto en juego, Neil Montgomery, ese decreto presidencial “podría ver la luz dentro de pocos días, quizás a finales de junio” y reflejar que el modelo de licencias sería por autorización, sin un límite de licencias, por un periodo de cinco años, pero con un alto precio: 22,2 millones de reales brasileños por cada una, unos 4,42 millones de dólares estadounidenses.

Las licencias, en diciembre

En caso de que se produzcan los acontecimientos de ese modo, la primera licencia brasileña para explotar apuestas deportivas podría ver la luz en diciembre de 2022, teniendo en cuenta los plazos de tramitación necesarios para poner en marcha la máquina administrativa de regulación de un sistema que ahora opera de forma totalmente alegal.

Entre otras cosas, además de contar con la aprobación por decreto, será necesario desarrollar una regulación que soporte todo el proceso. La competencia para autorizar, regular, reglamentar, supervisar e inspeccionar las apuestas deportivas corresponderá al Ministerio de Economía brasileño.

Entre los requisitos mínimos para conceder los permisos, “los operadores tendrán que hacer frente al abono de la autorización, pero además demostrar un capital social y que la empresa tiene una presencia local constituida en el país”, añade.

La Copa del mundo

En concreto, en el caso de las empresas extranjeras, deberán contar con una sucursal en el país, y un capital y una capacidad económica y financiera suficientes para respaldar la actividad. Además, tendrán al menos a cuatro profesionales en el país dirigiendo la operación. El plazo máximo para otorgar la licencia serán sesenta días.

Eso significa, de facto, que las empresas internacionales que están deseando hincarle el diente al mercado brasileño tendrían que hacerlo sin contar con los beneficios que les supondrá la Copa del Mundo de Fútbol, que está previsto celebrar en Catar entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022.

Pero también que los millones de ingresos que ahora circulan por apuestas deportivas en el mercado negro brasileño aflorarían y generarían importantísimos ingresos para un Estado en crisis, muy necesitado de ingresos tras la dura pandemia del coronavirus. Y es que se estima que el mercado de apuestas ilegales y operadas en la zona gris como apuestas deportivas, mueve más de millones de reales brasileños o 4.600 millones de dólares estadounidenses cada año en Brasil.

La Ley de Casinos

Además de la ley de apuestas deportivas, hay otra ley aún a la espera de ser aprobada en el Senado, la Ley 442/1991, que prevé la legalización del tradicional Jogo do Bicho y la legalización de casinos turísticos, proporcionalmente a la población por estados. Se aprobó en la Cámara de Diputados -el Congreso, cámara baja- el pasado 22 de febrero. El mismo presidente Bolsonaro que está a punto de firmar el decreto para legalizar las apuestas deportivas, sin embargo, asegura que la vetará si los senadores la aprueban en la cámara alta.

¿Por qué apuestas sí y casinos no? En opinión de Montgomery, se trata de que “en Brasil, país de fútbol por excelencia, hay una mayor aceptación a las apuestas deportivas, pero no ocurre así con el casino”. Entonces, en caso de que el Senado apoye la ley federal del juego pero Bolsonaro la vete, “la ley podría volver a la Cámara de Representantes para volver a aprobarse y sería el único modo de evitar el veto”. No obstante, parece que el horizonte electoral puede salvar a Bolsonaro de caer en otra incongruencia.

“Existe un consenso en dejar la ley federal en el Senado hasta que se renueve el Parlamento”, afirma Montgomery, “porque hay elecciones en Brasil en octubre y, según quién gane, puede cambiar el panorama para la aprobación definitiva de esta ley”. Es decir, que se mantiene en la agenda del Senado Federal, pero a la espera de que las elecciones configuren el panorama político de quién ha de gestionar esos casinos, en caso de que definitivamente salga adelante el proyecto.

La banca evangélica

En este largo proceso de aprobación de una ley federal del juego en Brasil, ha habido un factor clave: la bancada evangélica. Su oposición ha sido fuerte, “pero ahora parece que la situación está más favorable. También ha influido decisivamente en ello la pandemia, que ha acelerado el juego por internet en general y, también, la necesidad de ingresos para hacer frente a la crisis económica”, afirma Montgomery.

De hecho, una parte importante del sector del juego en el país lo acaparan las loterías, que sí son legales. Las más importantes son las de Caixa Económica, que han incorporado ya la lotería online y gozan de gran popularidad, pero también están empezando a desarrollarse las loterías de los Estados. Algunas de ellas empiezan a incluir en sus proyectos también las apuestas de cuota fija, con lo que buscan nuevos modelos de negocio que aumenten los ingresos fiscales de las administraciones.

Entre ellas, la Lotería de Marañao, ya aprobada, y otras en proceso de aprobación, como la Lotería Mineira o la de Río de Janeiro, LOTERJ, demuestran los intentos de las administraciones estatales por sacar a la luz un sector económico que, de hecho, ya funciona en el país y que las administraciones quieren fiscalizar.

Fuente: gamingintelligence.com

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