«La hípica necesita avanzar hacia un nuevo modelo de negocios»

La abogada Soledad Ramírez, propietaria de los studs Dos Soles y Max Val en Chile, realiza un análisis de la situación actual del turf en el vecino país y entrega sus ideas para salir adelante. «La hípica necesita estar preparada para cuando llegue el momento de volver», señala.

En tiempos difíciles para la hípica, existen voces que hoy buscan aportar desde las ideas para salir adelante. Una de ellas es la abogada Soledad Ramírez, titular de los studs Dos Soles y Max Val, quien ve con preocupación el futuro de la actividad.

«Esta crisis está teniendo un impacto fuerte en los propietarios. Ya habíamos sufrido una baja de premios, que seguramente se acentuará debido a que las recaudaciones serán menores. Entendiendo que la cesantía está creciendo en el país, la gente recibirá menos ingresos y en consecuencia, el juego debiera bajar».

Para la abogada, la actividad hípica necesita un salvataje financiero. Y en ese sentido, una redestinación del impuesto del 3% podría ser clave en estos momentos. «Serviría para crear un fondo que ayude a sostener empleos, profesiones independientes vinculadas estrechamente con las carreras, y asegurar la compra de forraje para la masa caballar».

«La discusión no es nueva. Existen antecedentes en el Congreso al menos desde 2009 de que la hípica necesita apoyo para favorecer la reactivación y prueba de eso es que en 2012, con la modificación legal que dio lugar al surgimiento del simulcasting, una de las alternativas que se consideró fue eliminar el 3%. Al final optaron por el simulcasting, con la idea de fomentar la actividad, pero los cálculos que se realizaron no fueron certeros y a la larga no se consiguió el objetivo».

Actualmente, la autoridades hípicas centran sus esfuerzos en retomar las carreras lo antes posible. Nuestra entrevistada valora el esfuerzo y piensa que eso ayudará a calmar la ansiedad de mucha gente, pero se muestra preocupada por las condiciones en que podría volver la actividad.

«Una vez que seamos autorizados a reanudar, ¿Cómo seguiremos?», se pregunta Ramírez. «La hípica necesita estar preparada para cuando llegue ese momento y hacer un análisis sincero y honesto respecto a qué es lo que nos conviene más a todos. No veo una comisión trabajando en ese tema y me preocupa, porque la improvisación es mala consejera en todo orden de cosas».

«El país cambiará. La crisis es seria y hoy tenemos gremios endeudados, propietarios con una carga financiera cada vez mayor, preparadores con serias dificultades y muchos trabajadores completamente desamparados. Al regreso, los hipódromos estarán frente a nuevos desafíos. No sabemos si privilegiarán el hándicap y las carreras con más juego, ni tampoco lo que va a pasar con la generación. Existen dueños de caballos que han invertido para llegar a esas carreras y hoy existe incertidumbre».

Ese cambio en el país del que habla Ramírez, según ella, también debe manifestarse en el turf. «La actividad necesita avanzar hacia un nuevo modelo de negocios, más humano y más digno para todos, sobre todo para esos trabajadores que hoy están de brazos cruzados».

«La hípica es mucho más que un juego de azar y por ese motivo no estoy de acuerdo con quienes dicen que somos una industria de apuestas. Por el contrario, el juego es el último producto luego de una gran cadena de actividades que se extiende por años hasta que un caballo llegue a la pista. Cuando un criador produce sus caballos, no está pensando en cuantas trifectas va a acertar», concluye.

Fuente: elturf.com

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