En Uruguay se vuelve a hablar de regular las máquinas

Cada tanto, en Uruguay vuelve al tapete el tema de los juegos de azar. Se considera necesaria o no su regulación, los proyectos normativos que se redactan son más o menos punitivos y se defienden con mayor o menor vehemencia según la tendencia del momento.

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Se podría suponer que los juegos de azar vuelven a ser noticia porque Tabaré Vázquez volvió a ser presidente: si algo caracteriza a este mandatario es su pretensión de terminar con los vicios del grueso de la población. Al menos, esa es la sensación que da. Durante la anterior administración de Vázquez, el Poder Ejecutivo había presentado un proyecto de ley que prohibía las tragamonedas ilegales y consideraba causales delictivas para quienes violaran la normativa. Sí, porque aunque parezca una ironía, aunque sean ilegales pueden funcionar como si estuvieran amparadas por toda norma. Bueno, el proyecto no pasó de ahí. Alguien, entonces diputado y que no lo es ahora, comentó que era lógico porque “venía espesa la mano con lo del cigarrillo, si arriba le metían prohibición a las maquinitas… Son un lobby de temer; una mafia”. Como si los de Philip Morris fueran niños de pecho, pero en fin.

La cosa es que lo que se podría denominar el ‘proyecto Vázquez’ quedó durmiendo el sueño de los justos hasta 2010, cuando lo presentó el diputado nacionalista Jorge Gandini: “Ni le quité ni le puse una coma, pero no tuve suerte. Cuando asumió el director de Casinos, Javier Chá, anunció que se iban a tomar medidas con las máquinas de slots, pero no lo hace. Ese anuncio oficial volcó al mercado una cantidad de máquinas más, como para estar presentes antes de que saliera la regulación. Pero de hecho no se ha avanzado. Convoqué a Javier Chá al Parlamento y dijo que el proyecto estaba pronto, que lo había enviado a Presidencia de la República y que, por lo tanto, ya no era responsabilidad de él. En aquel momento le pasó la responsabilidad directamente, con nombre y apellido, a Alberto Breccia”, afirmó en una entrevista concedida a Caras y Caretas. Otro nacionalista, el entonces senador Jorge Saravia, y el diputado emepepista Walter de León también presentaron sendos proyectos basados en el de Vázquez, pero ninguno logró viabilizarse.

El 20 de marzo de 2014, el Ejecutivo, bajo el mando de José Mujica, puso sobre la mesa otro proyecto. En este caso, que se presentó como regulador del juego, el gobierno lo defendía argumentando que generaba mayor control de los juegos de azar. Sin embargo, el diputado oficialista –y emepepista, es decir, del mismo sector que el entonces presidente Mujica– Walter de León dijo en aquel momento a Caras y Caretas que no entendía el apuro con el que se pretendía votar la regulación, sobre todo teniendo en cuenta que era año electoral. Con respecto al proyecto, De León expresaba: “A vuelo de pájaro, diría que termina formalizando las tragamonedas existentes y cerrando el mercado a nuevos competidores. Fíjese que los dueños de los slots, que antes hacían manifestaciones y demás, ahora están calladitos”. Sin duda, sugestivo.

Enmienda al Código Penal

Lo cierto es que los años fueron pasando entre tanto proyecto, sin que cambiara nada. En agosto, el diputado Jorge Gandini elevó una nueva propuesta mediante una enmienda al Código Penal, la que “castiga con multa o penas alternativas o subsidiariamente prisión equivalente a la explotación de los juegos de azar sin autorización”. La iniciativa se basa en un principio que, justo es reconocerlo, Gandini siempre defendió: “El Estado es el único que administra y regula la explotación de estos juegos en condiciones adecuadas para la preservación de ciertos valores que se pretende proteger”.

En opinión del legislador, es necesario prohibir y sancionar la explotación de tragamonedas en los establecimientos pequeños: “Todos sabemos lo tentador que puede resultar combinar el juego en las tragamonedas con las aplicaciones tecnológicas disponibles. Nadie ignora el peligro que significa esta modalidad de apuestas, comprobadamente adictiva, la oferta de juego indiscriminado y al alcance de todos, ubicado en forma descentralizada en las zonas más humildes del país y muy a mano de cualquier apostador potencial”.

En la exposición de motivos, Gandini da cifras, afirmando que en una cifra “cercana a 86 por ciento, la ludopatía es causada actualmente por las maquinitas o slots. Le sigue la ruleta, con una cifra mucho menor, de 10 por ciento […] La ludopatía causada por quiniela, tómbola, cinco de oro y otros es baja: puntea 1 por ciento. […] La proporción de pacientes que consultan por problemas con las carreras de caballos, hipódromos, es baja: menos de 1 por ciento”. Luego de afirmar que las maquinitas “son una de las pocas actividades que no deben promoverse entre los que menos tienen”, cita al ex presidente José Mujica, que las definió como “casinos de los pobres”.

Como se recordará, oficialmente se estima que hay unas 20 mil maquinitas truchas en todo el país, que mueven alrededor de 170 millones de dólares al año. La mayoría de ellas están instaladas en almacenes, cantinas, bares y quioscos, aunque también las hay en clubes deportivos, sobre todo de baby fútbol.

carasycaretas.com.uy

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