Son conocidas las declaraciones del actual ministro de economía y futuro diputado Axel Kiciloff. Con la premura declaratoria a la que se ven obligados los candidatos, el ministro dijo que «la quiniela mueve más que el dólar blue».

No tenemos nosotros las cifras exactas que mueve uno y otro negocio ilegal, pero por supuesto estas declaraciones sirvieron para que los medios opositores hicieran del ministro objeto de burla.
De cualquier manera, rescatamos estas declaraciones para hacer algunas observaciones. La primera, claro, es el tácito reconocimiento del gobierno (o al menos de un importante funcionario) del flagelo que continúa siendo el juego ilegal. Poniéndolo, desde su óptica, por quizá la principal herramienta conque cuentan los detractores del actual gobierno y de quienes operaron desde siempre en contra de la democracia, que es la cotización ilegal de la moneda estadounidense.
Igualmente podemos celebrar que esta declaración sirva para activar una discusión que el común de la ciudadanía se debe sobre un asunto tan grave como lo es el juego ilegal. Bien sabemos que -sobre todo en las redes sociales- partidarios de uno y otro sector se cruzan en discusiones sobre muchísimos temas. Y estas declaraciones bien pueden ser el disparador de algún esclarecedor debate.
La siguiente pregunta -desde la inocencia que da el desconocimiento- es saber porqué, si todos conocen y reconocen el problema- no se ataca con la misma virulencia al juego ilegal que al tema del dólar. Desde los medios opositores para reclamar soluciones y desde el gobierno -que evidentemente reconoce la gravedad del asunto- para intentar ponerle freno.
Las respuestas seguramente serán variadísimas, según quién intente reflexionar sobre el tema. Algo muy similar a lo que ocurre con la cotización del dólar ilegal. Y con casi todo lo que atañe a una sociedad.
Desde el llano sólo nos queda seguir esperanzados en que algún día el periodismo recupere un mínimo indispensable de credibilidad y confianza, y que la justicia, la policía, los legisladores y todo estamento del estado que se vea involucrado, cumplan sus funciones sin motivo de duda ni sospecha.
Y mientras esperamos, seguimos cavilando si conviene ir a una cueva a comprar unos verdes o llamarlo a don Pepe para que nos pase 10 pesos al 34 a la cabeza. En fin, que de ganancias espúreas y casuales parece ir moviéndose el mundo.
Rubén Parra
