La quiebra de BPA ha dejado aun más a merced de los especuladores la gráfica de cotización de la cotizada de los juegos de azar.
Codere anda en Bolsa sin cuidador como alma en pena a la espera de la prometida operación que la salve de la condena a liquidación. En las últimas siete sesiones, la cotizada de los juegos de azar ha hecho pleno bajista. En la de este viernes en la que ha reconocido que el contrato con Banco Madrid “ha quedado sin efecto”, ha llegado a caer un 4%.
En un escueto hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la propia Codere reconocía en la tarde de ayer que el contrato para la provisión de liquidez a sus acciones por parte de Banco Madrid no es más que papel mojado “debido a la puesta en liquidación de dicha entidad bancaria”. Un movimiento por el que ha optado el supervisor financiero español tras la quiebra de BPA, la matriz andorrana de este banco.
Ya a finales del pasado mes de marzo, Codere reconoció que, “en base a las actuales circunstancias en las que se encuentra Banco de Madrid”, se había suspendido su operativa como agente de liquidez de sus acciones. En este sentido, se recordaba que la entidad filial de Banca Privada d’Andorra (BPA) adquirió la condición de cuidador de la compañía española cuando absorbió este negocio desde el bróker Interdin.
La duda de los gestores de carteras ahora es si se buscará repuesto para el cuidador perdido o si no llegará hasta la drástica reconversión de la compañía, que pasa por la irrupción de sus acreedores como accionistas y el trasvase de activos hacia una nueva sociedad cotizada. Hace tres meses que la compañía todavía controlada por la familia Martínez Sampedro advirtió de que “en función de las decisiones que se adopten tanto por el Banco de España, como por la CNMV, los juzgados o tribunales competentes o por cualquier otro organismo” adoptaría una decisión final en cuanto a su contrato de liquidez.
Mientras tanto, su gráfica está más a merced que de costumbre de los bruscos movimientos de los inversores de perfil más especulativo. Unos inversores que campan a sus anchas por el capital de la compañía debido a sus bajos precios de cotización que permiten una elevada rentabilidad y un fácil manejo de precios en uno u otro sentido de la gráfica sin necesidad de poner sobre la mesa cantidades muy elevadas de efectivo.
Así, la cotizada de los juegos de azar acumula ya siete sesiones consecutivas sin enderezar el rumbo. Y por este camino bajista ha perdido un 11,6% de su capitalización. En virtud del contrato traspasado desde Interdin a Banco Madrid, este último atesoraba una cuenta con 208.733 acciones de Codere y 83.510,16 euros para dar contrapartida en mercado a las órdenes de compraventa sobre la compañía y equilibrar en la medida de lo posible los vaivenes de precio más bruscos.
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