Ex juez de policía chilena alertó la utilización de un informe, supuestamente elaborado por él, para pedir permisos municipales.
Eduardo Villarroel Contreras es abogado y perito en accidentes de tránsito. Además, hasta diciembre pasado era el juez de policía local de Calera de Tango. Por eso, se extrañó cuando a comienzos de 2014 lo llamaron desde una municipalidad del sector norte de Santiago, preguntándole si efectivamente era él quien había realizado un peritaje a las máquinas tragamonedas de barrio, determinando que se trataba de un juego de destreza y no de azar.
Ese llamado fue el inicio de una investigación reservada de la Brigada Investigadora de Delitos Económicos (Bridec) de la PDI, en la que se indaga la supuesta falsificación de este informe, y el número de patentes municipales que fueron otorgadas en base a este documento.
Eduardo Villarroel indicó ayer que “estas personas, que se agrupan en un organismo, empezaron a decir que yo era perito de ellos. Presentaban mi nombre como que yo hubiera sido parte de ellos, cuando en realidad eso nunca fue así”.
El abogado agregó que “hace seis meses fui a dar mi testimonio ante la PDI. Este documento se presentaba a muchas municipalidades, diciendo que era un peritaje mío y buscaban la patente municipal para instalar máquinas tragamonedas. Es probable que este tema llegue incluso a nivel nacional”.
En tanto, el inspector Pablo Rivas de la Bridec, señaló que “esto partió por una denuncia que realizó la Superintedencia de Casinos al Ministerio Público. La denuncia original decía que a un perito le llegó el antecedente de que estaban usando su nombre para darle validación a unos peritajes. Esta persona mandó una circular a todas las municipalidades para que estuvieran en alerta”. Rivas también dijo que “en lo mismo, mandó una carta a la Superintendencia de Casinos. Esta entidad informó a la fiscalía, porque eran hechos que podían revestir características de delito”.
Trascendió que los policías se encuentran investigando esta causa dentro de la categoría de falsificación de instrumento privado, además de uso malicioso de instrumento privado.
Asimismo, el inspector de la Bridec aseguró que “el peritaje (investigado) daba a entender que las máquinas, por las cuales se piden patentes en las municipalidades, son de destreza, para que se les otorgue el permiso. Pero en realidad son las máquinas tragamonedas de barrio”.
El policía añadió que “dentro de las diligencias, también investigamos cuántos municipios dieron permiso en base a este informe. Enviamos un requerimiento a todas las municipalidades de la Región Metropolitana, y algunas ya respondieron que sí (lo otorgaron). Deben ser entre cinco y seis”.
Entre los antecedentes que está indagando los detectives se encuentra establecer quiénes eran los contribuyentes que solicitaban los permisos municipales presentando este escrito. Los policías también están intentando determinar quién era la persona que realizaba presencialmente este trámite, ya que hay sospechas que podría tratarse de la misma persona.
FOTOCOPIAS
El detective Pablo Rivas señaló que “hasta el momento los municipios han entregado copia de los peritajes que recibieron, porque la municipalidad no se queda con el original. El expediente se abre con fotocopias de los documentos”.
Una de las diligencias que está evaluando la policía es rastrear el peritaje original que se ha presentado, con el objetivo de intentar establecer quién fue la persona que estuvo tras su falsificación.
El caso del software
En paralelo a esta causa, la Brigada del Cibercrimen de la PDI está indagando la denuncia de un ciudadano ruso contra una serie de operados de tragamonedas de barrio, quienes estarían utilizando un software de su creación sin su permiso.
La indagación data de 2012, cuando Konstantin Usakov presentó una querella por el delito de violación a la Ley de Propiedad Intelectual. El caso está siendo tramitado por la Fiscalía Centro Norte, que ordenó a la PDI realizar peritajes informáticos forenses para establecer la veracidad de la denuncia.
Según lo indicado por el ciudadano extranjero, existe una firma que estaba vendiendo y distribuyendo máquinas de video juegos de destreza, del tipo tragamonedas, a diferentes centros que administran estas máquinas. En la querella, se señala que los juegos distribuidos por dicha empresa son una copia modificada de su obra la cual tendría patentada.
Esta es parte de una serie de querellas y demandas que estos operadores han debido enfrentar, pues a lo menos otra empresa (originaria de Brasil) también ha acudido a la justicia chilena, indicando que se estarían usando de manera ilegal.
Las empresas chilenas, en tanto, han argumentado en estas causas que los software no son idénticos, que les han hecho modificaciones, y que por ese motivo no se estaría infringiendo ninguna normativa.
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