Miles de obreros de construcción chinos trabajan desde el amanecer hasta la noche en esta isla caribeña en una carrera por terminar el mayor proyecto inmobiliario comercial de China en el extranjero. No obstante, retrasos y enfrentamientos laborales están opacando la reputación del emprendimiento y amenazando con socavar negocios futuros de China.

Cuando sea terminado, el resort y casino de US$3.500 millones, que está siendo construido por una empresa estatal china, incluirá 2.200 habitaciones de hotel, apartamentos de lujo con precios de hasta US$12 millones, un casino de más de 9.000 metros cuadrados y un campo de golf de 18 hoyos. El cantante Lenny Kravitz está diseñando el club nocturno.
La meta de China es crear uno de los destinos más glamorosos del Caribe, y su nuevo proyecto exhibirá marcas prestigiosas como Grand Hyatt, de Hyatt Hotels Corp.H, y Rosewood Hotels & Resorts. El gobierno del gigante asiático planea usar este proyecto para promover más negocios en la región y en Estados Unidos para su sector de construcción. A largo plazo, espera establecer una reputación como un proveedor de resorts de lujo así como aumentar su prestigio e influencia económica.
Sin embargo, retrasos en la construcción y tensiones laborales están poniendo en duda el modelo. Los urbanizadores detrás del resort, conocido como Baha Mar, ya dijeron que no cumplirán el plazo de diciembre de 2014 y que la inauguración se retrasará unos seis meses. El proyecto también ha causado conflictos con trabajadores y dueños de negocios locales que se quejan de que hasta ahora no se han beneficiado económicamente de la obra.
Una vocera de Baha Mar dice que la apertura será a fines del segundo trimestre de 2015, pero no ofreció más detalles.
El modelo chino de exportar obreros de construcción para sus propios proyectos inmobiliarios ha tenido éxito en Sri Lanka, Angola y otras partes del mundo, y ha demostrado una forma eficiente de construir velozmente. No obstante, los problemas que han surgido en las Bahamas sugieren que la estrategia podría no funcionar en todas partes. Un descalabro acá dificultaría que la segunda mayor economía global gane contratos en otros mercados donde espera ganar un punto de apoyo.
“Cuando pasen a países más ricos, no podrán dictar los términos y tendrán que cumplir más con los locales”, dice Derek Scissors, economista y académico del American Enterprise Institute que estudia construcciones de China en el extranjero.
La empresa constructora, China State Construction Engineering Corp., importó una fuerza laboral de unos 4.000 chinos para el proyecto de Baha Mar. En un país donde el desempleo ronda 15%, más de 70% de los obreros del proyecto son extranjeros, en su mayoría de China.

El resort tendrá 2.200 habitaciones de hotel, apartamentos de lujo con precios de hasta US$12 millones, un casino de más de 9.000 metros cuadrados y un campo de golf de 18 hoyos. Baha Mar
La llegada de los foráneos ha alimentado un resentimiento entre los obreros locales, dicen contratistas. Los trabajadores chinos con cascos azul y amarillo consumen sus comidas principalmente en el lugar de construcción y duermen en campamentos temporales aledaños en lugar de hospedarse en alojamientos locales o comer en restaurantes.
“Los llamamos prisioneros”, dice Chrys Sturrup, un conductor de Nassau. “Nunca los vemos en las playas o en las calles”.
Otro problema es que muchas decisiones de gastos se toman en China en vez de en las Bahamas, lo que puede ralentizar el progreso. Robert Myers, cuya empresa de jardinería trabaja en el Baha Mar, dice que conseguir que le paguen se ha convertido en un problema crónico porque todas las preguntas sobre contabilidad requieren el visto bueno de un funcionario en Beijing.
“Es una locura”, dice de los retrasos de meses. “Tratar de que todo el mundo reciba su pago absorbe horas de gestión”.
Una mala comunicación entre China State Construction y contratistas occidentales también ha causado problemas, dicen personas que participan en el proyecto.

Por ejemplo, cuando la construcción se retrasó este año, la firma china pospuso la fecha para quitar las grúas que se usan para edificaciones altas sin informar a los subcontratistas que tenían la tarea de hacer trabajos en el terreno, afirma una persona al tanto. Decenas de obreros y máquinas llegaron para excavar piscinas e irrigar canales, pero se vieron bloqueados por las plataformas de hormigón sobre las que se instalan las grúas, así que quedaron inactivas durante meses, añade la fuente.
Baha Mar fue concebido por Sarkis Izmirlian, un empresario cuyo padre amasó una fortuna en cultivos de maní en África. Si visión es construir un megaresort que le haga competencia a Atlantis, el complejo hotelero, de juegos y entretenimiento de 3.400 habitaciones en la cercana Isla Paraíso. No obstante, cuando se desató la crisis financiera, los socios del hotel y casino de Izmirlian se echaron para atrás.
China Construction America Inc., la filial en EE.UU. de la empresa china, ayudó a Izmirlian a conseguir financiación, señala un ejecutivo de la división estadounidense.
El banco de exportaciones e importaciones de China extendió un préstamo de US$2.500 millones para el proyecto. China State Construction puso US$150 millones a cambio de una participación preferente, mientras que la familia Izmirlian ha invertido unos US$850 millones
Un estudio de Baha Mar estima que el complejo generará 8.000 empleos nuevos de forma directa e indirecta en la isla. El primer ministro de las Bahamas incluso accedió a trasladar su oficina para darle más espacio al proyecto.
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