El jefe del Casino acordó ayer con el Gobernador continuar hasta que le encuentren remplazante. Cuestiona contrataciones con precios inflados.

En la siesta de ayer Carlos Bianchinelli se reunió con el gobernador, Francisco Pérez, y blanqueó su decisión de dejar su cargo de titular del Instituto Provincial de Juegos y Casinos. Allí se acordó que el funcionario estará en el cargo hasta que se consiga un remplazante.
Cabe recordar que las turbulencias se desataron por dos licitaciones: la de contratación de la captura de apuestas en las agencias de quiniela autorizadas y el control on line de la recaudación de todas las máquinas tragamonedas de Mendoza.
“Si dependiera de mí, declararía desiertas las licitaciones”, dice Carlos Bianchinelli, pero sin admitir jamás que el motivo de su partida eran esas compulsas. Hasta el final, el argumento para alejarse del Instituto ha sido “motivos personales”.
Hasta el momento de la partida, Bianchinelli asegura que dejará cerrados algunos temas pendientes y conformará la comisión de preadjudicación que analizará las ofertas de las polémicas licitaciones que, siempre extraoficialmente, fueron el desencadenante de la renuncia.
No se trata de dos licitaciones más. La captura de apuestas es una tarea clave de los juegos de azar.
Cada vez que un apostador entra a una agencia oficial y hace su jugada, los números ingresan en la máquina encargada de la captura que es transmitida on line a los servidores del Instituto.
En este concurso de precios se presentaron dos empresas: Impresora de Valores Sociedad Anónima Industrial y Comercial, más conocida como Ivisa, y Boldt Gaming SA.
Ivisa es una empresa de la familia Rosenzvit nacida en 1963, dedicada originalmente a la impresión de valores para bancos. Luego se expandió hacia el juego, con emprendimientos en Tucumán, San Juan, Chubut y Chaco, entre otras provincias.
Boldt Gaming SA es parte del grupo Boldt SA, que pone el know how para la captura de apuestas en la provincia de Buenos Aires, además de controlar los casinos Trilenium (Tigre), Mar del Plata, Miramar y Tandil.
Como dato adicional, Boldt fue señalada por el kirchnerismo como la empresa interesada en controlar el destino de Ciccone Calcográfica, la imprenta cuyo traspaso a The Old Found salpica al vicepresidente Amado Boudou.
En los corrillos de la política local corre el rumor de que Boldt e Ivisa habrían llegado a un acuerdo para levantar el precio de la captura de apuestas que debe pagar el Instituto de Juegos y Casinos.
Desde hace 14 años, Ivisa es la empresa proveedora de este servicio. Primero ganó una licitación por diez años y, durante la gestión de Celso Jaque en el Gobierno y de Daniel Pereyra en el Instituto, logró una prórroga de cinco años más, que vencen el año próximo.
Actualmente, Ivisa cobra el 3,9% de la recaudación de las apuestas y era ése el porcentaje que Bianchinelli pretendía continuar pagando. Pero el 12 de agosto pasado, cuando se abrieron los sobres, surgió la novedad que hizo saltar de las casillas al titular del Instituto. Ivisa se presentó con 5,14% y Boldt con 5,4%.
De acuerdo a los cálculos originales del presupuesto previsto por el Instituto, se trata de una concesión por 10 años, durante los cuáles la empresa cobraría 350 millones de pesos, siempre con el canon en 3,9%.
El incremento del porcentual le permitiría cobrar a Ivisa más de 800 mil pesos mensuales adicionales y, a lo largo de 10 años llegarían a cobrar 180 millones de pesos de más. Este número es el que habría exasperado a Bianchinelli, quien anunció públicamente que no firmaría esa licitación.
La segunda licitación es la de control on line de apuestas (y, por ende, recaudación) de las 6.200 máquinas tragamonedas de toda la provincia. En este concurso se presentaron también Boldt, Sielcon y Teceng Gaming. En esta licitación Boldt estaría perdiendo la compulsa contra las otras competidoras.
En el negocio de las tragamonedas se establece como regla que de lo que cada tragamoneda recauda, un alto porcentaje vuelve a los apostadores en premios. Lo que se queda en la máquina es lo que se denomina el win, que es la ganancia de la casa de juegos.
La licitación para el control on line de las apuestas monitorea estas cuestiones del juego electrónico y, a cambio, la empresa ganadora se lleva un canon.
Este canon es el que se licitó y del que no han trascendido más datos, salvo que en promedio en el mercado es lógico que se cobre cerca del 1,5% del win (ganancia).
La empresa que menos ofertó sería Sielcon. El dato sin confirmar es que la propuesta rondaría el 1,4%, por lo que no habría problemas en hacer la adjudicación.
El problema es que las empresas que participaron de la licitación han presentado impugnaciones cruzadas que deberá resolver el comité de preadjudicación.
Preocupación legislativa
El revuelo por la renuncia de Carlos Bianchinelli llegó a la Casa de las Leyes. Los legisladores encargados de poner la lupa sobre el juego en la provincia adelantaban su postura de pedir que se baje el precio a los dos servicios que se contratarán.
Los senadores Gustavo Valls (Frente Renovador) y Gustavo Cairo (Pro), así como el diputado Néstor Majul (UCR) manifestaban a coro su sorpresa indicando que Bianchinelli les había anunciado que dejaría el cargo antes que adjudicar, hecho que no creían que se cumpliera.
Valls, Majul y Cairo consideraban que antes de adjudicar había que negociar con los oferentes una disminución del canon y llegar a un porcentaje similar al que se paga actualmente.
De lo contrario, el massista y el radical coinciden en que no debería adjudicarse el servicio y declarar desierta la licitación.
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