Las apuestas hechas en el gigante asiático por los partidos totalizaron US$ 642 millones, luego de las dos primeras semanas del Mundial FIFA Brasil 2014, según el ente regulador estatal de la lotería de China (allí las loterías dirigen centros de apuesta deportiva legales).
La Oficina de Inspección y Coordinación del Juego de Macau, que supervisa a esa meca china semiautónoma del juego al otro lado de la frontera de la provincia de Guangdong, informó que los ingresos se redujeron 3,7% en junio –su primera caída desde 2009–. ¿La causa? Los jugadores hacían apuestas a los partidos de la Copa en lugar de jugar a la ruleta.
Además, la agencia de noticias estatal de China Xinhua calculó que las apuestas online representan US$ 161.000 millones anuales de fuga de capitales (equivalentes a aproximadamente el 2% del PBI) y las calificó de «grave amenaza a la seguridad económica nacional».
Y los problemas generados por las apuestas mundialistas ya tienen resultados bizarros. Xiao Cai, una joven de Wuxi, China, perdió US$ 161 con sus apuestas y cuando sus padres se negaron a cubrir las pérdidas, huyó a Shangai y, simulando ser un secuestrador, les envió una nota en la que decía que la harían trabajar de prostituta si no le pagaban un rescate equivalente a US$ 3.200. La policía no se dejó engañar. Sin mucho esfuerzo, según la prensa local, encontraron a Xiao en casa de una amiga, mirando la Copa del Mundo.
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