La hípica mexicana pierde el paso

En los últimos 13 años, los criadores de la industria hípica en México han perdido al 35 por ciento de sus aficionados, aseguran empresarios del sector.

Aunque los años setenta y ochenta este circuito hípico fue un referente de celebridades, apuestas y espectáculos, su popularidad se vio afectada por el cambios en los hábitos de apuestas en el País.

A finales de los noventa las apuestas deportivas en los casinos, mejor conocidas como sportsbook, han ganado terreno frente a la opción del espectáculo en vivo que representa una carrera de caballos.

Actualmente, existen cinco permisos emitidos por la Secretaría de Gobernación para operar hipódromos y el Hipódromo de las Américas (HA), en el Distrito Federal, es el único que ofrece con regularidad carreras de caballos pura sangre.

A más de 15 años de que el Hipódromo de las Américas pasó de manos del Gobierno a un permisionario privado, sus administradores aseguran que nunca han obtenido ganancias.

El primero en asumir la administración en 1997 fue la empresa CIE, quien años más tarde, en noviembre del 2007 vendió su participación al consorcio español de juegos Codere, quien desde entonces administra el inmueble.

Sergio Alamán González, actual director del Hipódromo de las Américas (HA), reconoció, sin dar una cifra exacta, que el recinto registra una pérdida de decenas de millones de pesos cada año.

Durante el año pasado, precisó, cerca de 400 mil personas visitaron este hipódromo, una cifra lejana a los 480 mil visitantes contabilizados en 2002, en su mejor año de operación, y muy distante de los 2.2 millones de jugadores que asistieron a las salas de casinos el año pasado, negocio que está teniendo gran auge.

No obstante, Alamán González aseguró que las gradas del HA volverían a ocuparse si existiese una mayor oferta de caballos pura sangre, pues esto permitiría elevar las combinaciones de apuestas y el interés de los jugadores.

En este momento, el Hipódromo de las Américas cuenta con 700 caballos pura sangre en condiciones de correr, una cantidad que les permite ofrecer tres días de carreras a la semana.

«No es que la calidad de los caballos no sea buena, es la cantidad de los caballos, porque un caballo pura sangre debe correr una semana y descansar tres», comentó.

Carlos Zamudio Jiménez, director de Relaciones Institucionales de Codere, coincidió en que la recuperación de la afición a las apuestas hípicas podría agilizarse con la apertura de más hipódromos en el País.

Esto, porque entre más caballos corran, las combinaciones se elevan, el interés de los jugadores crece y los montos de las apuestas se elevan, explicó en entrevista.

De acuerdo con la Unión Mexicana de Propietarios de Caballos en las primeras 19 funciones de este año, el monto de las apuestas cayó 4 por ciento en relación con el año pasado, alcanzando apenas un millón de pesos promedio por función.

Sin embargo, la caída de la afición y por ende de los ingresos de los caballistas han impedido la crianza de caballos pura sangre en el País y eso afecta aún más a este negocio que ya carece de aficionados.

Hasta el año pasado, en México se criaron sólo 300 ejemplares pura sangre.

Sin embargo, hace 15 años la cantidad anual ascendía a mil 500 ejemplares, refirieron las organizaciones cabalísticas consultadas.

Gerardo Ruiz, presidente de los Criadores de caballos Pura Sangre, reconoció que ante los débiles resultados de la industria hípica cada vez es menos rentable criar y mantener un ejemplar de este tipo y que por ello el futuro de este negocio es poco prometedor.

«La industria de los Pura Sangre tiene una perspectiva muy obscura, ya que desde hace varios años se encuentra en un franco deterioro», expresó.

am.com.mx

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