Chile, a punto para regular las tragamonedas

Pamela Jadell
Pamela Jadell

La Cámara de Diputados aprobó un proyecto que busca que cuenten con una normativa clara, lo que va en contra de los deseos de Gobierno de erradicar estos aparatos. La actividad fue defendida por la concejal Pamela Jadell diciendo que son una alternativa legítima de trabajo.

La semana pasada, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de acuerdo para regular las máquinas tragamonedas que en los últimos años han proliferado en los negocios y centros comerciales de las ciudades. Esto debido a que hoy no existe una normativa legal para estos juegos electrónicos de habilidad, destreza y/o recreativos de las salas que tienen este giro como principal o secundario.

Esta iniciativa va en contra de lo que anunció el Gobierno en julio pasado, quienes desestimaron llegar a algún tipo de regulación y anunciaron que erradicarían las máquinas de azar que se encontraran fuera de los casinos establecidos completamente, haciendo cumplir la ley vigente.

Pero, por ahora, ciertos municipios han establecido ordenanzas para reglamentar este tema, basándose en dictámenes de la Contraloría General de la República, pero no es criterio equitativo, ya que depende de la voluntad de cada alcalde. Además, los jueces de Policía Local no han establecido un consenso respecto a si éstas son juego de destreza o de azar.

De esta forma, los parlamentarios dieron a entender que esta actividad necesita un marco legal de los aspectos técnicos, económicos y sociales, que además garantice que la gente pueda entretenerse sin usura. En Chile, según cifras de la Fiden (Asociación Gremial de Operadores, Fabricantes e Importadores de Entretenimientos Electrónicos), hay unas 700 mil de estas máquinas, las que involucrarían a unos 220 mil microempresarios.

En Rancagua, según informó este año el Departamento de Rentas de la Municipalidad de Rancagua a este medio, se han extendido 67 patentes para que locales comerciales puedan contar con estos tragamonedas, los que originalmente cuentan con un giro principal de otra actividad y, como anexo de acuerdo a la ordenanza, pueden disponer de éstas. Sin embargo, existen muchas que operan sin autorización.

VISIONES CONTRAPUESTAS

Uno de los principales opositores de estos aparatos de juego es la Cámara Nacional de Comercio (CNC), desde donde señalaron que les parece contradictoria la decisión de los diputados con lo expuesto previamente por el Gobierno. “Su explotación constituye claramente una actividad ilegal que, si bien en muchos casos deja unos modestos ingresos a pequeños locales comerciales, genera ganancias de proporciones a organizaciones internacionales que proveen las máquinas”, aseguró Jaime Alé, secretario general de la CNC en una declaración pública.

En este mismo documento, Alé agregó que los denominados casinos populares, “aumentan los niveles de delincuencia, la concentración de menores de edad, se vende alcohol, se facilita la drogadicción y la prostitución, dañando la seguridad y la calidad de vida de los vecinos. Además, se desplaza al pequeño comercio establecido en barrios tradicionalmente comerciales (…)”.

Asimismo, desde la CNC destacaron las iniciativas de regulación que fueron propuestas por el Ministerio del Interior de no permitir a ninguna máquina entregar dinero en efectivo u objetos que sean canjeables en dinero como premios y que todo aparato de destreza que pretenda operar en el país deba contar con un sello de conformidad de la Superintendencia de Casinos que acredite que corresponde a uno de destreza y no de azar.

Por otra parte, Pamela Jadell, concejal de Rancagua y ex vocera nacional de Achide (Asociación Chilena de Industrias de la Entretención) aclaró que no quiere ver la ciudad llena de estos “mini casinos”, pero sí espera que se les permita a los pequeños comerciantes buscar una alternativa de trabajo. “Que ésta sea a través de las máquinas tragamonedas me parece absolutamente legítimo, puesto que el juego en Chile no está prohibido, es más, es promovido por el Estado”, añadió.

Antes de asumir su cargo el año pasado, Jadell tenía acciones en una empresa de máquinas, las que afirmó que vendió para ser concejal. Por ello, mantiene un interés en este tema y se encuentra esperanzada con la aprobación de la Cámara de Diputados, siempre y cuando no termine en una ley muy dura y drástica que termine con la actividad. “Nosotros estamos pidiendo hace mucho tiempo que se haga una legislación comparativa, por ejemplo, en Italia las máquinas están conectadas directamente con el Servicio de Impuestos Internos y cada moneda que entra se tributa”, dijo.

Respecto a las críticas que muchas personas e instituciones como la CNC hacen de estas máquinas, la autoridad comunal expresó que siempre se les ha vinculado con hechos negativos, como la delincuencia y que son evasores de impuestos. Ante esto, respondió que se pidió informes a Carabineros que demostraron que se han registrado robos cuando los locales no están habitados y que considera que las ciudades reciben mucho más ingresos por patentes o permisos que de los casinos establecidos.

“A mí me preocupa profundamente la proliferación de esos salones enormes de juegos, no soy una persona racista, pero ha llegado mucho extranjero que no respeta la forma que tenemos en Rancagua de vivir. Nosotros estamos por la regulación del almacenero pequeño y que los locales con un máximo de 20 máquinas suple las necesidades básicas de una familia”, manifestó Jadell y luego remató diciendo que “por qué vamos a seleccionar quiénes son las personas que tienen derecho o no a entretenerse. ¿Le vamos a decir a la gente en qué se gaste los $100?, eso me parece una falta de respeto”.

elrancaguino.cl

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