La ilegalidad, en la mira de Coljuegos

Rodrigo Vélez, presidente de Coljuegos
Rodrigo Vélez, presidente de Coljuegos

A un año y dos meses de haber iniciado operaciones, Coljuegos (empresa del Estado encargada de administrar el monopolio rentístico de los juegos de suerte y azar) presenta un balance con sus principales resultados.

Conversamos con Rodrigo Vélez, su presidente, sobre los retos y primeros resultados de la entidad.

 

¿Qué objetivos se ha trazado desde la presidencia de Coljuegos?

Hemos planteado una estrategia de tres ejes. El primero, aumentar las rentas que recibe la Nación, producto de la industria de juegos de suerte y azar; el segundo, construir una entidad capaz de generar valor y de hacer la diferencia; y el tercero, ayudar a desarrollar el sector de juegos de suerte y azar en el país, elevando los estándares de esta industria con el fin de aumentar la confianza de los consumidores de apuestas y de generar condiciones de transparencia y legalidad que permitan la sostenibilidad y productividad del sector.

Con todo esto, la meta de Coljuegos es multiplicar en 2,6 veces la renta que recibe la Nación de los juegos de suerte y azar nacionales y territoriales, y que tiene como destino la financiación de la salud pública. En 2012, las transferencias de los juegos nacionales y territoriales alcanzaron los $589.000 millones de pesos.

¿Cómo va Coljuegos en su objetivo de aumentar las rentas de la Nación?

Tenemos un buen balance. En 2012, los indicadores de derechos de explotación (recursos que se recaudan para la salud) tuvieron un comportamiento positivo. Su causación aumentó 15 por ciento y las transferencias aumentaron 27 por ciento con respecto al año pasado. Todo esto en medio de la implementación de Coljuegos como nueva entidad que asumió funciones no solo de ETESA sino también de la DIAN, de la Superintendencia Nacional de Salud y del antiguo Consejo Nacional de Juegos de Suerte y Azar.

Hemos tenido avances en nuestro plan estratégico que hicieron posibles estos resultados. Un ejemplo de ello fue la autorización de un sorteo adicional del Baloto, conocido como Revancha que permitió aumentar los derechos de explotación en 22 por ciento  en sus primeros seis meses de operación.

¿Cómo piensan combatir la ilegalidad?

La entidad recibió la función de control de ilegalidad de la DIAN en septiembre de 2012 y dedicó los primeros seis meses a armar un equipo altamente especializado en esta tarea, con unos procesos robustos que le dan solidez a las actuaciones administrativas sancionatorias de la entidad.

Iniciamos los operativos de control de ilegalidad hace tres meses y al día de hoy tenemos resultados contundentes: 1.071 máquinas retiradas y 1.525 sillas de bingo desmanteladas en el Centro-Oriente del país y en la Costa Caribe. Además estamos próximos a destruir el primer parque de máquinas decomisadas, tal como lo ordena la ley.

El mensaje es claro: La explotación ilegal de juegos de suerte y azar es un delito drásticamente castigado por la ley, con sanciones como la inhabilidad para operarlos, multas multimillonarias y procesos penales para los responsables.

Diario El Tiempo.

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