La empresa española de juego estudia esta vía de financiación, según la prensa local. A corto plazo, su prioridad sigue siendo cubrir la deuda más inmediata del grupo.
“Requerimos una ley moderna y reglas transparentes”, defendió Beatrice Rangel, presidenta de Codere México, al medio local ‘El Diario del Juego’, que se ha hecho eco de la posibilidad de una próxima OPV. Codere es líder de su sector en México, donde tiene una cuota de mercado del 25% en el negocio de salas, máquinas de bingo y recreativas. La compañía controlada por la familia Martínez Sanpedro opera también un hipódromo y agencias de apuestas en el país. La filial mexicana aporta aproximadamente el 25% de los ingresos y el 30% del ebitda de la compañía, con lo que constituye la segunda filial de mayor peso para Codere, por detrás de Argentina. En 2012, la empresa española facturó 437 millones de euros en México, casi el doble que un año antes. En todo caso, una eventual OPV tendría lugar, al menos, a finales de año. Mientras, Codere necesita hacer frente a su deuda más inmediata (34 millones de euros de un crédito sénior y 29,36 millones de varios préstamos en Argentina, que vencen en junio). Esta semana, la agencia Moody’s rebajó la calificación de la compañía por segunda vez en lo que va de año y advierte de un riesgo “muy alto” de default. Codere insiste en que “está trabajando en ello”, con el asesoramiento de Perella Weinberg, y que “todas las vías están abiertas” incluida una venta o segregación de activos.
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