Una importantísima empresa de nuestro sector viene siendo víctima de «operaciones de prensa», algunas iniciadas en nuestro país con rebote en el mundo y viceversa.
Las operaciones de prensa -aquí y en todo el mundo- falsean la realidad en algunos casos o directamente la inventan en otros, con el fin de provocar el mayor daño posible en quien se aplica, con el mayor provecho para el aplicador. Cosa que logra casi invariablemente.
Paradójicamente, puede ocurrir que una información cierta y probada sea catalogada como «operación de prensa», con lo cual la función del periodismo se ve de una u otra manera totalmente desvirtuada. Que la labor del periodista esté bajo sospecha, es responsabilidad de las empresas que han utilizado al periodismo pura y exclusivamente como un medio para realizar negocios y obtener ganancias. Y esto, huelga decirlo, no es un problema que se inicia en nuestro país y mucho menos en nuestros días. Con lo que quiero decir que en esta historia se sabe perfectamente que primero fue el huevo y luego la gallina: si las empresas periodísticas no hubieran utilizado sus medios para operar, no existiría ese concepto.
Los métodos y técnicas para llevar a cabo una operación de prensa son objeto de estudios y análisis muy profundos, que difícilmente podamos desarrollar en este espacio. Hay en la web sobrada información sobre el tema que podríamos «copiar y pegar» para explicar algunas de esas técnicas. Pero para poder ir al grano rápidamente, y como para darnos una idea de sus posibles aplicaciones, veamos algunos ejemplos bien sencillos
¡EL DÓLAR SE DISPARA!
Utilizamos en este caso un tema que a los argentinos nos tiene en vilo para que se entienda rápidamente el procedimiento: Si desde innumerable cantidad de medios (no necesariamente de un mismo grupo, aquí se utiliza la técnica del «rebote») publican insistentemente que el dólar paralelo se dispara, tema que ilustran con la opinión de «destacados» economistas, más allá de los esfuerzos, desmentidas y políticas que se implementen, el dólar paralelo se va a disparar. Porque desde el más «avispado» al más «dormido» van a moverse inquietos en esa dirección, porque las «cuevas» tienen la excusa perfecta para negociar a su antojo, porque… etc., etc. Conclusión: negocio para cuatro vivos, aunque el país se funda.
Nótese que el éxito está totalmente asegurado aún cuando algunos creamos lo que yo creo. Porque -sabedores de las consecuencias de este plan orquestado- saldremos corriendo a comprar nuestros 5 dólares.
Este burdo ejemplo tiene la particularidad de poder ser desmentido y objetado utilizando la inmensa cantidad de información que -precisamente- en sentido contrario publican los medios dominantes y las opiniones de «expertos». Con lo cual, utilizando la lógica a mi favor, viene a darme la razón palmariamente.
FULANO DE TAL ES … (Utilice aquí el adjetivo que usted quiera)
«Según una fuente que pidió reserva, Fulano de Tal habría…» ¿Hacen falta más explicaciones?. La fuente innominada y el uso de potenciales nos habilita para decir el disparate más disparatado sin ninguna consecuencia. Los disparadores para este tipo de operaciones suelen ser medios de prensa relativamente chicos, desde donde luego la noticia «rebota» hacia medios «importantes». O personajes secundarios de la trama (secretarias, antiguas novias, empleados de quinta línea…) que ofician de fuente semi-oficiosa. Personajes que luego -téngalo por seguro- saldrán a decir que no dijeron exactamente lo que la prensa dijo, pero ya será tarde; el daño es irreparable, porque la desmentida no ocupará ni el uno por ciento del espacio que ocupó la primer noticia.
El poder de fuego y propagación de este tipo de operaciones es tal -sobre todo cuando se utiliza sobre un conjunto de personas- que va a provocar indefectiblemente un pensamiento colectivo imposible de desmontar. Así, cualquier día entramos a una verdulería y escucharemos a nuestro vecino opinar airadamente contra cualquier Mengano o grupo de Menganos, con toda furia y dedicación. ¡Cuidado con advertirle que tal vez, quizá, puede ser que esté equivocado! Usted pasará a ser inmediatamente un personero a sueldo de esa recua de… (ponga nuevamente aquí el adjetivo que usted quiera)
TAL EMPRESA SE FUNDE
Y llegamos aquí al ejemplo que movilizó estas líneas. No puedo saber yo cuáles son los motivos últimos que mueven a la indudable operación de prensa que se está realizando contra el Grupo CODERE. En este caso parece ser evidente una presión de los bonistas. Pero pocos días atras pudo deberse a intereses de competencias empresariales. Tal vez, el destinatario final de la operación sea el gobierno. A lo mejor, es un problema que viene de España… No lo sabemos ni estamos en condiciones de averiguarlo. Lo que es indudable es que hay operaciones de prensa en marcha con el objetivo de dañar a la empresa.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Desde lo colectivo -y para serle franco- creo que casi, casi nada. Como trabajador de la comunicación que soy y conociendo un poquito más sobre el tema de lo que aquí fue expuesto en forma tan ramplona, no hay forma de pelear contra bombas nucleares si uno va munido de un cortaplumas. Pero desde lo personal, activar el seso. Pensar antes de opinar. Documentarse mejor antes de actuar. Y, fundamental y lamentablemente, dudar: dudar de los medios de información y de los informadores, que siempre representan a sectores y grupos económicos y van a actuar en consecuencia.
Para ser consecuente con la idea expuesta, dude primero de estos comentarios, escritos con el apuro y la incoherencia que da la indignación. Pueden estar totalmente equivocados y resultar que el mundo es un lugar bello en donde vivir y los medios de información son un paraíso de verdad, justicia y objetividad.
Y si alguien está deduciendo que soy «un personero a sueldo de Codere», por favor avise en la empresa de esa situación, así paso a buscar mi sobre. Que no me vendría nada mal como para poder tomarme unos días y pensar mejor las cosas que escribo.
Rubén Parra
