La presión fiscal estaría asfixiando a la actividad
Sólo se mantendrá la actividad hostelera y cerca de 70 trabajadores de las mesas de juego se verán afectados por un expediente de suspensión

El Casino de Asturias ha solicitado ante la Consejería de Presidencia del Principado una autorización para suspender la actividad de juego de mesas por un período de un año. Fuentes de la empresa denuncian que la presión fiscal creciente está «asfixiando» la actividad del local, y que no les queda «más remedio» que cesar temporalmente en su actividad ante las «pérdidas económicas continuadas» registradas en los últimos años, y previstas también al cierre del presente ejercicio.
La medida afectará al grueso de la actividad del Casino, la de juego de mesas, que es la que más puestos de trabajo genera. Sí se mantendrá la actividad hostelera, así como las máquinas de juego, pero la repercusión para el empleo es muy importante: cerca de 70 personas se verán afectadas por un expediente de regulación de empleo de suspensión de sus contratos, como confirmaron ayer fuentes cercanas a la empresa. «No queda otra», aseguran estas mismas fuentes, ante una situación en la que el incremento de las tasas fiscales sobre el juego está haciendo mucha mella sobre unos ya de por sí mermados ingresos. «Con la crisis y la ley del tabaco ya se notaba mucho la reducción de los beneficios, pero es que con las tasas nos están ahogando», afirman.
En el documento remitido por la empresa al Principado, por el que se solicita la suspensión de la actividad de forma temporal, se detalla cómo en el año 2010 la compañía sufrió pérdidas antes de impuestos por valor de más de 805.000 euros. Una cantidad engrosada por el hecho de que sólo en la partida de gastos correspondiente a la tasa fiscal sobre el juego, derivada de la actividad de las mesas de juego, se sumaron más de 1,3 millones de euros. A ellos se añaden, además, 216.000 euros de tasas por el juego de máquinas recreativas y otros 591.000 euros por el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). El año 2011 fue aún peor, con unas pérdidas de 969.800 euros, con más de un millón de euros de tasas por mesas y máquinas de juego, y con más de 436.000 euros de IAE.
Las previsiones para el presente ejercicio van en la misma línea, como refieren las mismas fuentes, y por ello los responsables de la empresa, «ante la nula sensibilidad regional hacia esta actividad», han decidido afrontar un cierre temporal «que no deseábamos en absoluto, porque abrimos el Casino después de ganar un concurso público y somos los primeros interesados en que el negocio funcione». El principal de sus males es, como subrayan, «los impuestos directos sobre la actividad, y especial la tasa fiscal sobre el juego». Así las cosas, y salvo «que se modifiquen de forma sustancial los tipos tributarios aplicables a la base imponible de los ingresos de los casinos de juego», los responsables de la compañía no ven viable sostener el proyecto. «Esperamos que en el transcurso de un año la situación mejore y las administraciones atiendan nuestras demandas, como pasa en otras comunidades», citan fuentes del Casino. «Hay que ser conscientes de que no se puede recaudar por tasas del juego lo mismo que se recaudaba hace años, y parece que hay quien aún no se ha enterado», concluyen.
lne.es
