TERMINALES DE APUESTAS EN LA HOSTELERÍA

REVOLUCIÓN EN EL MODELO DE NEGOCIO

La aparición de las apuestas deportivas en el catálogo de juegos de varias comunidades ha supuesto una evolución importante de la industria al incorporar, como uno más, una modalidad en la que participan las empresas más importantes del juego en España, como pueden ser Codere o Cirsa, las casas de apuestas online, caso de Ladbrokes o Bwin, y nuevas sociedades creadas al amparo de una opción empresarial todavía bastante novedosa en nuestro país.

Las fórmulas de implantación han sido diversas, una vez más acorde con esa costumbre no escrita que parece requerir una regulación ex profeso para cada una de las regiones, aunque los modelos madrileño y vasco se han tomado como referencia al ser las primeras en regularlas. Sus desarrollos poseen muchas similitudes pero quizás lo que más llama la atención son sus diferencias y más concretamente el hecho de que en una no se permita la instalación de terminales de apuestas en establecimientos de hostelería y en otra sí.
Las implicaciones de la prohibición o no son muy diversas, pero sobre todo guardan relación con los riesgos y miedos que levanta en otros sectores del juego por la entrada de nueva competencia en un momento en el que además la situación económica no permite compensar esa dispersión de las cantidades que la gente destina al ocio al existir una oferta mayor.
La opción de proteger a estas empresas es tan lícita como que muchas de ellas se unan para explotar de manera conjunta las apuestas o que las federaciones de hosteleros reclamen la inclusión de un nuevo servicio en sus establecimientos que permite atraer al público y generar ciertos ingresos, aunque estos sean mínimos. Sin embargo, al final hay que elegir, decantarse por un modelo u otro y de esta decisión depende en gran parte el crecimiento de las apuestas y las empresas que las gestionan.
Casos de Madrid y País Vasco
Recurrimos a ejemplos para analizar los distintos caminos que recorren las apuestas según se permitan los terminales en bares o se limiten. Madrid es la región que más dinero mueve por las apuestas deportivas, casi 21 millones de euros más que los datos que manejaron en Pais Vasco durante 2011. Registra más actividad y, sin embargo, comparativamente hablando saca mucho menos partido del negocio.
La Comunidad de Madrid cuenta con una población mucho mayor que Euskadi, seis millones por dos millones de habitantes, y además cuenta con más empresas con licencia, ya que en el País Vasco están limitadas a 3. Como es lógico existen más terminales en locales de juego como salones y bingos, pero en su conjunto los puntos de apuestas son superiores en las tres provincias vascas.
Las diferencias en las cantidades jugadas no se corresponden por tanto con las capacidades que tienen uno y otro mercado, tomando cierta ventaja la región que menos tiempo lleva con esta modalidad de juego regulada y que mejor crece porcentualmente año tras año.
Aún así, en Madrid, las apuestas deportivas han sido el único sector que creció durante 2011, con muy buen comportamiento durante lo que va de año, al recaudar en los seis primeros meses 95,4 millones de euros, con lo que podría acercarse a los 200 millones a finales de año. Además, el principal sector de la industria del juego que podrían verse perjudicado por este aumento, el de las tipo B, no se ha comportado tan mal en datos absolutos, ya que si tenemos en cuenta el Informe Anual del Juego que publica la Dirección General, el número de máquinas ha aumentado (aunque lo haya hecho en poco más de un centenar), convirtiéndose en la única región que lo logra.
Si ahora vamos al País Vasco, vemos que sus 128,4 millones de euros registrados en cantidades apostadas durante 2011 también pueden verse superadas durante el presente curso. Las tres empresas operadoras, RETA, Kiroljokoa y Victoria Apuestas, se han expandido todo lo posible por los bares de la región, mientras que todavía queda margen en locales de juego, negocios que en el caso de los salones han aumentado en 15 en el último año, a pesar de que el número de tipo B se ha reducido en casi 900 unidades.
Así pues buscar una relación directa entre las apuestas deportivas y las pérdidas en el sector de las recreativas es bastante complicado, sobre todo, cuando el número de terminales de apuestas está limitado y a pesar de las tasas que se pagan por una máquinas y otras.
Tanto un sistema como otro tiene sus ventajas y desventajas y es lo que están aprovechando las regiones que están regulando ahora. En Navarra optaron por permitir las terminales en los bares y durante 2011 se movieron 3,7 millones de euros, una cantidad bastante aceptable para la población registrada que posee. Aragón probó suerte con el modelo contrario y el volumen de negocio también fue muy importante a pesar de que el margen empresarial no lo fue tanto y empieza a corregirse ahora.
Entre las más recientes también hay disparidad. La Comunidad Valenciana permite las máquinas de apuestas en los bares y además no ha limitado el número de empresas que pueden optar a una licencia, aunque sí el de terminales, siendo superior al del País Vasco. Las próximas en sumarse serán Murcia, que parece que se asocia con Madrid y Aragón, y Galicia que desequilibra la balanza en favor de las terminales en hostelería con un modelo de implantación en el que los operadores tradicionales tendrán mucho que decir.
Variantes hay para todos los gustos y lo único que parecen tener en común es que cada día las apuestas presenciales mueven más dinero. Son las únicas porque otros sectores retroceden y lo hacen por la inercia que llevan y no directamente por la influencia de la nueva oferta.

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