EL PRIMER DESTINO ES TOKIO

Palermo sale de gira. En realidad, lo está desde hace unos meses, llevando al exterior el concepto del turf argentino.
Hay una copa que volará a Japón el mes que viene. Le fue encargada a Black Carbajal y es de plata 900. Hermosa. Antonio Bullrich, presidente de la comisión de carreras, y Guillermo Ardissone, su director ejecutivo, la entregarán al dueño del caballo ganador del clásico República Argentina (G 2 ), que se hará en el hipódromo de Tokio el 4 de noviembre. Se trata del 50° aniversario de la competencia que ahora se corre por el equivalente a un millón y medio de dólares en premios. El embajador argentino en Japón también saldrá en la foto ese día.
Japón es el primer destino del periplo, porque habrá otros puertos asiáticos que visitar antes de fin de año para mostrar lo nuestro y observar diferentes modelos hípicos.
En abril y mayo, Palermo ya había pasado por Kentucky, en ocasión del Toyota Blue Grass Stakes, y por New York, para el Belmont Stakes. Siguieron acumulando millas cuando volaron a Irlanda y a Francia. Irlanda es como la segunda casa de Bullrich. Por donde pasa, se paran a saludarlo. Y París es sinónimo de Longchamp, de PMU, de reuniones con la IFHA al más alto nivel.
Se sabe que la industria de las carreras asiáticas es la de mayor crecimiento en los últimos años y nuevo punto de poder, turfísticamente hablando. Su región es responsable del 61,24 % del betting, con 51.195 millones de euros apostados durante 2011. «Vamos a ver cómo lo hacen; vamos a preguntar y aprender», adelantó Bullrich respecto de la misión que encabeza. Palermo, pues, va con los ojos abiertos.
Hong Kong, Singapur y Macao también están en la agenda del Argentino. Hong Kong, por ejemplo, tiene a Sha Tin, el hogar de las carreras de césped más ricas del mundo y de la pantalla de televisión más extensa. Singapur posee a Kranji, el hipódromo que funciona desde 1999 y fue premiado por el American Institute of Architects por su diseño innovador. Macao, paraíso de los juegos de azar por sus numerosos casinos, tiene el hipódromo de Taipa, donde los chinos despuntan la pasión por los caballos.
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