EL JUEGO PAGA UN ALTO PRECIO POR EL FRAUDE

El 22 de enero de este año, en Zacatecas, el sorteo 2518 de Pronósticos para la Asistencia Pública se grabó una hora antes de la emitida por televisión, haciendo creer a la audiencia de todo México y ante la interventora de la Secretaría de Gobernación, que realmente ocurría este juego de azar en vivo, cuando conociendo de antemano los resultados, los implicados (de la empresa Just Marketing) «compraron» los números ganadores distribuyéndose 160 millones de pesos.
Mucha información sigue dándose al respecto. A pesar de que vamos a mitad del año y la información del fraude de Melate apenas se está conociendo, el precio que se paga ahora es que tras la enorme desconfianza se desploman sus ventas en todo el país, informan periódicos de diferentes regiones de México. De Baja California Sur a Veracruz, medios locales señalan que los vendedores de la Lotería Nacional han visto muy mermadas sus ventas, específicamente de este sorteo, pues el mexicano de cualquier forma sueña mucho con sacarse millones de pesos en cualquier tipo de juegos de azar que continúan vendiéndose.
Pese a todo, según el Código Penal Federal este delito no es considerado grave. No se podría detener ni arraigar, según la Procuraduría General de la República, informó Vanguardia.
Los delincuentes están plenamente identificados, aunque no se han dado a conocer sus nombres pero serían, presuntamente, directivos y familiares de la empresa Just Marketing, quienes fueron a cobrar «su» premio de 160 millones de pesos. Sin embargo, diferentes medios informan también que tras el escándalo, las cuentas fueron congeladas por las autoridades y que la mayor parte del botín no lo pudieron utilizar los defraudadores, abriéndose además una investigación.
Era lógico que desplomaran las ventas tras conocerse el fraude de Melate. Aún cuando un defraudador hubiera alcanzado a llevarse «sólo» un millón de pesos, eso sería suficiente para muchos mexicanos para finiquitar deudas y hacerse de lujos y comodidades. Falta todavía ver la identidad de los criminales y esperar si con nuevos procedimientos se pudiera recuperar la confianza en este tipo de sorteos.
