EN RÍO NEGRO VAN A CONTROLAR A LAS AGENCIAS

La Lotería de Río Negro rearmó una estructura de fiscalizadores y saldrá al control de las agencias y subagencias, que totalizan un millar.
Un cuerpo de fiscalizadores se desarmó en enero pasado, argumentándose que no era necesario en la supervisión de los casinos y planteando su conformación política. En marzo, el gobernador Alberto Weretilneck dispuso un canon fijo para esos concesionarios y desterró más aquel requerimiento de control.
Aún así, desde abril, Lotería efectúa contratos en distintas localidades, bajo la denominación de «fiscalizadores».
«Río Negro» dialogó con el presidente de la Lotería, Martín Alcalde, que habló de una contratación de «27 a 28 fiscalizadores» y resaltó la necesidad de mantener una «presencia institucional» del organismo.
Además, Alcalde expresó que esos representantes públicos «también se ocuparán del control de agencias», destinados a observar si «cumplen con los requisitos exigidos». El organismo registra 72 agencias, 850 subagencias y 72 vendedores ambulantes, aproximándose al millar de bocas de venta de las diferentes opciones de juego de Río Negro.
El titular de Lotería contó ciertas irregularidades detectadas para justificar el mecanismo de control y la creación de una estructura de fiscalizadores. Así insistió con una «presencia institucional» en diferentes localidades más allá de aquellas donde hay casinos.
Al llegar la nueva gestión, la Lotería disponía de 60 fiscalizadores, aunque esos vínculos laborales no fueron renovados en enero. Estos contratados cumplían funciones en los 11 casinos.
En aquella oportunidad, Alcalde explicó esas bajas porque «el número era excesivo» y el control se realizaría de otra manera. Las tragamonedas –que constituyen el 75 por ciento del juego– se controlaban vía on-line con máquinas de monitoreo instaladas en Lotería, recibiendo información en tiempo real, mientras que el 25 por ciento restante es juego convencional de paño, que se controlaba con una declaración jurada de los concesionarios. Esta fiscalización se mantuvo en base a esa documentación aunque en marzo el gobierno dispuso un canon fijo para los casinos, abandonando cualquier parámetro de los ingresos de esas salas de juego.
El monto anual –según el anuncio de Weretilneck en la Legislatura y la norma posterior– fue fijado en 150 millones aunque sus resultados todavía no llegaron a las arcas públicas.
A mayo pasado, la Lotería percibió y distribuyó algo más de 36 millones entre las partidas sociales dispuestas por la legislación. Las mayores corresponden a Salud y Educación, con casi 15 millones.
Aún se mantiene un ingreso mensual de 7 millones cuando aquel canon anual preveía ingresos superiores a los 12 millones por mes.
La proyección de los primeros cinco meses del año equivale a unos 86 millones anuales. En el 2011, la Lotería repartió unos 74 millones, entregando 31 millones a Salud, un monto similar a Educación y el resto fueron a partidas de Turismo, Bomberos Voluntarios y Emergencia Social.
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