JAQUE MATE AL DEPORTE

LA CORRUPCIÓN EN LAS APUESTAS AFECTA A TODOS

Las apuestas ilegales, centralizadas en Asia, desvirtúan la limpieza de muchos deportes con sus trampas El 70% del dinero que se juega cada año (115 millones de euros) es ilegal

Primero fue la violencia en el deporte. Luego, la lucha contra el dopaje. Y ahora, la corrupción de las apuestas. El deporte vuelve a estar bajo sospecha tras la supuesta trama de amaño de partidos y apuestas en el calcio. Un episodio más que añadir a un sinfín de irregularidades detectadas en otras competiciones deportivas, envueltas la mayoría de ellas en organizaciones asiáticas de juego sucio, que salpican duramente el espectáculo y la pureza de la competición. En el último año, además del fútbol, la lacra de las apuestas amañadas, principalmente a través de Internet, ha golpeado deportes como el críquet, el béisbol, el voleibol, las carreras de caballos y hasta el sumo.

La lucha contra los tramposos ha provocado suicidios, arrestos, interrogatorios y sanciones. Suicidios en Corea del Sur. Uno de los casos más dramáticos de apuestas amañadas sucedió en la K-League, la liga de fútbol de Corea del Sur, conocida en el verano del 2010 cuando un combinado suyo se enfrentó al Barça. El exfutbolista Lee Kyung-Hwan, suspendido de por vida por haber amañado partidos, se suicidó, en abril pasado, arrojándose desde la azotea de su casa. No fue el único: desde que se inició la investigación por arreglar 15 partidos de la temporada pasada, es el cuarto jugador que se quita la vida.

A pesar de que la policía cerró el expediente con la detención de 46 jugadores y 11 miembros de grupos organizados, el propio ministro coreano de Deportes, Choe Kwang Shik, fue muy claro: ñEl caso ha cogido tal dimensión que está provocando un estado de emergencia en nuestro deporte».

Deshonor en el sumo

Corea del Sur, donde cada año se mueven cerca de 3.000 millones de euros en apuestas ilegales y que puede llegar a ofrecer hasta 80.000 euros por futbolista y amaño, es uno de los países asiáticos que padece más trapicheos en el juego. Los arreglos se han destapado en partidos de fútbol, béisbol y voleibol. Y eso que el Gobierno solo permite apostar por jugador un máximo de 100.000 won (68 euros).

En un sector en el que se invierten 115 millones de euros anuales en apuestas ilegales (el 70% de lo que se juega), difícilmente puede encontrarse un deporte o un país que se salve. Por ejemplo, el sumo y Japón, donde ni la caballerosidad y el respeto que imponen los principios de esta lucha han podido evitarlo. El sumo se vio sacudido hace un año por un escándalo de apuestas irregulares, que llevó a que la cadena de televisión NHK se negara, por vez primera en medio siglo, a transmitir el Gran Torneo de Sumo de Nagora. Aquel caso, en un país que solo permite apostar a las carreras de caballos, sigue bajo investigación y afecta a más de 50 luchadores y entrenadores.

La misma caballerosidad que trasmite el deporte de las carreras de caballos quedó en entredicho hace unos meses en el Reino Unido, su cuna, a raíz de una trama de apuestas ilegales casi perfecta. A finales del pasado año, la British Horse Racing (BHA), la autoridad hípica británica, puso fin a una investigación en 10 carreras celebradas, de enero a agosto del 2009, en las que determinados participantes se dejaron ganar. La sanción aplicada en este tipo de ñapuesta perdedora» fue la más dura que se ha impuesto en la historia de este deporte: 66 años fuera de la competición a tres jinetes, una amazona, dos propietarios de caballos y cinco intermediarios del juego. ñNunca en la historia habíamos encontrado un precedente de amaño de esta complejidad e implicación», afirmó Paul Scotney, director de seguridad de la BHA.

La amenaza que representa el potencial de Internet para el deporte y las apuestas alcanzó gran notoriedad al sacudir al críquet. El pasado año, tres jugadores de Pakistán fueron encarcelados tras ser declarados culpables de aceptar sobornos para arreglar unos encuentros contra Inglaterra en Londres. Con Asia ejerciendo de centro de operaciones, como acaba de comprobarse en el último escándalo del calcio por la implicación de un ciudadano de Singapur, estos casos no tienen fin. Hace dos meses detuvieron a 137 personas cerca de Kuala Lumpur (Malasia), en su mayoría chinos y taiwaneses, en una operación contra las apuestas ilegales sobre los partidos de la Premier.

JOSÉ I. CASTELLÓ, para elperiodicodearagon.com

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