GOBIERNO REGIONAL ESPAÑOL REBAJA IMPUESTOS A BINGOS Y CASINOS
Mientras en Argentina todavía se debate sobre la quita de subsidios que indiscriminadamente se aplicaban a servicios como la luz y el gas, en Cantabria se reformarán los tributos que pagan las salas de juego, como ya planifica el PP en Castilla y León o Valencia.
Bingos, casinos y salas de juego capean con dos enemigos: la recesión, común a cualquier negocio, y la proliferación de los sitios de apuestas en internet, que hasta hace cinco meses no pagaban los mismos impuestos. La Ley del Juego aprobada en mayo por el Parlamento nacional equipara ya las condiciones tributarias de este subsector, con poderío como para patrocinar equipos de fútbol (la firma bwin.com, con el Real Madrid), y que mantiene otras ventajas respecto al tapete tradicional: no necesita apenas empleados, y ofrece al jugador novedad, variedad y anonimato.
Frente al juego ‘online’, y con las familias ahogadas con los gastos domésticos, el cartón o la ruleta pierden aficionados a diario. Un dato: el juego iba a mover en España 39.000 millones de euros el año pasado, según las previsiones realizadas en 2007, antes de saltar las finanzas europeas por los aires. Hoy ronda los 30.000 millones, y en bajada. En ese mismo periodo, las apuestas en la Red obtuvieron 175 millones de beneficios en 2007, y 315 millones en 2010. Camino del doble.
Cantabria intentará aliviar las dificultades de las empresas de juego con una rebaja de impuestos. El Gobierno de Ignacio Diego adaptará las reformas perfiladas por Castilla y León o Valencia, cuya filosofía es que la Administración renuncia a parte de su recaudación, si a cambio los propietarios de las salas mantienen sus plantillas, cuando no las aumentan. En compensación, las dos comunidades citadas aprovecharán la nueva legislación nacional para cobrar por otras vías: de las apuestas ‘online’, y de las nuevas máquinas de bingo electrónico.
Aquí la modificación será algo más liviana. La base imponible sobre la que bingos y casinos cántabros pagarán sus tasas se calculará según su actividad. Para los casinos, significa «la diferencia entre el importe total de los ingresos procedentes del juego y las cantidades satisfechas a los jugadores por sus ganancias». No se computará lo obtenido por el cobro de entrada al salón.
Para los bingos, la base saldrá de «la diferencia entre el valor facial de los cartones adquiridos y las cantidades satisfechas a los jugadores por sus ganancias». Y con las máquinas de juego, cada tragaperras pagará una cantidad fija según su categoría.
Tipos y máquinas
Los cambios los recoge el Anteproyecto de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos (de nombre oficial, Ley de Medidas Fiscales y Administrativa), que la Consejería de Economía presentará hoy lunes junto con las previsiones contables de 2012.
Los casinos pagarán un tipo impositivo variable según el volumen de negocio, del 24% al 60%. Y los bingos, el 50%, del cual un 10% será repercutido de forma proporcional sobre los jugadores premiados en cada partida.
A su vez, las máquinas recreativas tipo B, que son las más frecuentes y que en Cantabria rondan las 4.000, se gravarán con una cuota anual de 3.600 euros, ampliable según el número de jugadores que puedan participar a la vez en distintos juegos.
Con este grupo, la Administración permitirá que los establecimientos mantengan cada año un 8% de los aparatos inactivos, por los que pagarán un 20% de la cuota. Serán bajas temporales, por un plazo máximo de nueve meses, y con una distribución discrecional de las tragaperras apagadas según prioridad del empresario. Con una salvedad: «De no mantenerse la plantilla de trabajadores, se procederá a la liquidación de las cantidades no ingresadas».
Es decir, que si el propietario despide a alguien, habrá de pagar el porcentaje completo que se ha ahorrado por cada aparato, «junto con los correspondientes intereses de demora»; y abonarlo en «los primeros 30 días del año 2013».
Sólo los bingos tienen asociados en Cantabria a su convenio colectivo unas 150 personas.
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