EN ESPAÑA ASEGURAN QUE LOS INGRESOS CAEN 50%
Tanto el presidente de la Femure, Pedro García Cuestas, como su homólogo de la AMEJ, Julián Pérez, compartieron la visión de que la crisis está golpeando duro al sector y que la ley que prohibe fumar en locales cerrados ha sido el remate, este año. Y encima, sus asociados tienen que cargar con el sambenito de las ludopatías. «Esto es ocio, como el de un bar que sirve alcohol», indicó García Cuestas.
Como ciudad costera que apuesta por el turismo y el ocio, Cartagena podría ser un lugar refugio para el sector del juego. Lo es en cuanto al mantenimiento de negocios relacionados con esta actividad, con 17 salones de maquinas tragaperras, dos bingos y un casino, además del mantenimiento de la plantilla de vendedores de la ONCE. Ninguna de estas variables se ha movido en los últimos años de crisis, pero los representantes de los diversos sectores consultados indican que el volumen de negocio ha caído alrededor de un 50% en los últimos años en bingos, casinos y salones de juego. Las cifras de la ONCE son menos desfavorables pero también han ido a la baja.
El sector del bingos, casinos y tragaperras movió en la Región alrededor de 626 millones de euros en 2010, con una media de unos 629 euros por habitante. La estimación de la Federación Murciana del Recreativo (FEMURE) y de la Asociación de la Asociación Murciana de Empresarios del Juego (AMEJ) es que los habitantes de la comarca de Cartagena se gastaron 137 millones de euros el año pasado, entre un 25% y un 35% del total de la Región. Y el descenso respecto al ejercicio anterior, según datos de la Administración regional, bordea el 15%. El acumulado de los últimos cuatro años registra pérdidas similares en cada ejercicio, lo cual supone que el negocio ha caído en la mitad, con variaciones según los subsectores.
La pérdida de ingresos ha sido de casi el 60% en el sector del bingo, que mantiene dos salas en la ciudad y de algo menos del 50% en el de las tragaperras y algo menos del 50% en los salones del juego y en el casino de Parque Mediterráneo.
Tanto el presidente de la Femure, Pedro García Cuestas, como su homólogo de la AMEJ, Julián Pérez, compartieron la visión de que la crisis está golpeando duro al sector y que la ley que prohibe fumar en locales cerrados ha sido el remate, este año. Y encima, sus asociados tienen que cargar con el sambenito de las ludopatías. «Esto es ocio, como el de un bar que sirve alcohol», indicó García Cuestas.
Este dirigente indicó que si se ha mantenido el número de licencias (17) en Cartagena es porque «un local que funciona como salón de juego es difícil de reconvertir en otra cosa sin echar por el tema de las licencias, Esto funciona como el sector de las farmacias o de los taxis», apuntó. Por eso los depositarios de los permisos se resisten a abandonar. Siguen esperando a que la crisis escampe y vuelva a haber dinero en manos de los consumidores.
Aplazada la ampliación
Por lo menos, el sector no crecerá a corto plazo. García Cuesta indicó que la hay una moratoria aprobada antes del verano por el Gobierno regional y hecha pública en forma de resolución de la secretaria general de la Consejería de Hacienda, que anula la expedición de más autorizaciones para nuevos salones de juegos. «Creemos que es un acierto, porque el volumen de negocio estaba bajando y era necesario regular el acceso. Por lo menos, nuestra caída no ha sido mayor, aunque supere a la de la hostelería, los hoteles y el resto del ocio», indicó García Costa.
La fórmula de combinar los salones de juegos con el negocio hostelero, en forma de cafetería que funciona separada por una mampara respecto a la zona donde se encuentran las máquinas es un cambio que se ha producido a petición de los propios consumidores, pero esa tampoco es una salida viable, ni siquiera si continúan las pérdidas. «La adaptación es complicada, porque los locales ya cuentan con una distribución, un sistema de salidas de emergencia y otras características que no casan bien con ese cambio», indicó García Cuestas.
El único casino que funciona en Cartagena y que heredó la licencia del que ya lo hacía en La Manga, tampoco lo está pasando bien, pero peor les va a los bingos, según indicó Julian Pérez, de AMEJ. Los dos que funcionan en cartagena, en los números 10 y 40 del Paseo de Alfonso XIII se defienden también a duras penas de la crisis. El volumen de dinero jugado apenas supera el 10% respecto al total del sector. Y ha caído un 60% entre el año 2007, momento de máximo auge, y 2011. Las cifras regionales indican que se facturaba más de 90 millones al año y el año pasado, la cosa se quedó en 55, mientras que la previsión para éste es de poco más de 40. La extrapolación a los datos a la comarca deja en 15 millones lo ingresado este año, frente a los casi 40 de 2007.
Las razones del desplome no son diferentes de las de los responsables de salones de juegos. «Los bingos van bien cuando la gente tiene excedente de dinero, porque puede disponer de lo que sobra en lo que le entretenga, pero ahora no pasa eso», indicó Antonio Puente, empleado del bingo del número 10 de Alfonso XIII. Al contrario de lo que ocurre en los salones de juegos, que apenas mantienen un par de puestos de trabajo cada uno, los dos bingos cuentan con una extensa plantilla, medio centenar de personas.
Puente introduce incluso distinciones respecto a sectores como el de la hostelería o el ocio. «Comer es una necesidad y si alguien está fuera de casa, comerá fuera de casa, pero el juego es algo de lo que se puede prescindir, que no está tan al alcance de la mano», indicó.
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