30% DE CAIDA DESDE EL INICIO DE LA CRISIS

EL JUEGO EN ALICANTE, COMO EN TODA ESPAÑA

Las tragamonedas y los bingos son los más afectados por el descenso ya que también sufren los efectos de la ley antitabaco en sus locales, mientras Loterías resiste mejor el tirón

Nada más alejado de la realidad que el mito popular que asegura que en tiempos de crisis se gasta más dinero en juegos de azar. Puede que ya no se confíe tanto en la suerte o, simplemente, que haya otras necesidades que atender pero lo cierto es que desde el inicio de la actual recesión en 2008 la recaudación de bingos, casinos, loterías o máquinas tragaperras se ha desplomado nada menos que un 30% en la Comunidad Valenciana, siete puntos más que la media nacional, según indican los últimos datos oficiales del Ministerio de Hacienda sobre la materia.
La cantidad total de dinero jugada en la autonomía ha pasado en este tiempo de los 4.027 millones que se alcanzaron hace cuatro años a los 2.804 millones recaudados en 2011. A pesar del descenso la cifra sigue siendo notable -el gasto per cápita en al Comunidad, de 670 euros, aún es superior al registrado en el conjunto del país, de 581 euros- pero insuficiente para mantener las estructuras de muchas de las empresas que se dedican a este negocio y que se están viendo obligadas a reinventarse.
Los más afectados son, sobre todo, los bingos y el segmento de las máquinas tragaperras ya que además de la crisis general que ha vaciado los bolsillos de muchos de sus clientes también sufren el impacto de la ley antitabaco, que ha reducido la afluencia de público a los locales en que se ubican. En el primer caso, los ingresos por la venta de cartones se han desplomado hasta un 43% al pasar de 469 millones a 267, lo que ha obligado a cerrar nueve de las 66 salas legales que existían antes de la recesión.
En el caso de las máquinas recreativas, el desplome de la recaudación roza el 49%. En sólo cuatro ejercicios se ha pasado de 1.773,83 millones anuales a poco más de 900. «No hay liquidez y, además, ahora la gente ya no está en los bares, se queda en las terrazas y ahí no hay máquinas», se lamenta el secretario general de la patronal autonómica del ramo (Andemar CV), Miguel Ángel González, que también señala a la «sobreoferta existente» como otro de los motivos de esta debacle.
Un problema añadido de las tragaperras es que gran parte de su público son personas de edad avanzada y que no se está produciendo el relevo generacional que garantizaría la continuidad del negocio, al menos con su modelo actual. Ante esta situación los empresarios han reclamado apoyo a la administración y han conseguido que se les permita suspender temporalmente hasta un 10% de sus licencias, con lo que se ahorras las correspondientes tasas fiscales de esas máquinas sin tener que desguazarlas. No obstante, dese Andemar consideran que esta medida no es suficiente y también reclaman que las citadas tasas se abonen trimestralmente y no anualmente como ocurre ahora.
Mientras, también tratan de buscar alternativas, como máquinas con premios de menor cuantía que puedan instalarse en franquicias de cafeterías -más frecuentadas por los jóvenes-, dispositivos de apuestas deportivas o licencias de juego online, que es a su vez otras de sus grandes amenazas en estos momento.
Algo más de suerte han tenido los casinos, que «sólo» han perdido el 12% de sus ingresos aunque esto no ha impedido que algunos, como el Casino Mediterráneo de Alicante, tuvieran que cerrar salas y poner en marcha reducciones de plantilla. Estos establecimientos han encontrado uno de sus salvavidas en los torneos de póquer, que proliferan por doquier.
El cupón también se resiente
Por su parte, la ONCE consiguió frenar en el último año el descenso que venía experimentando en la recaudación de sus sorteos, con lo que la caída global del periodo 2008-2011 se limita al 12%. Fuentes oficiales de esta organización destacan el «esfuerzo de adaptación» que han realizado en estos años para mantenerse a flote en el mercado y detener la caída de ingreso. Para ello han sido clave dos asuntos, según las citadas fuentes, por una parte el sorteo extraordinario que se celebró el 11 de noviembre del año pasado -el 11/11/11- y también el aumento de los puntos de distribución, con la ampliación de la red de ventas a estancos y otros establecimientos.
No obstante, reconocen que la situación no es nada halagüeña. «En muchos polígonos, por ejemplo, si antes compraban un cupón diario cada trabajador, ahora compran uno entre cinco o seis. Además, muchos de nuestros compradores son clase media-baja, que se ha visto muy afectada por la crisis», apuntan desde la ONCE. Por lo que respecta al futuro, su gran apuesta es el Eurojackpot, que por fin le permitirá competir con el Euromillones de Loterías y Apuestas del Estado (LAE), el único sorteo que claramente ha seguido creciendo en recaudación durante la crisis gracias a sus enormes botes. «Si la gente solo puede gastar en un sorteo busca el mayor premio», apuntan en la organización de ciegos.
El citado incremento del Euromillones junto con la subida de precio de los décimos del Gordo de Navidad han logrado limitar la caída de ingresos del ente estatal de Loterías al 7,4%, cuya recaudación ha pasado de 1.278 millones a 1.184.
Está por ver el efecto que tendrán tanto en la ONCE como en Loterías la próxima aplicación del nuevo impuesto que ha aprobado el Gobierno y que gravará con un 20% los premios de más de 2.500 euros que ambos repartan. «Beneficiar, no creo que nos beneficie», sentencia desde la ONCE.
El juego «online», la nueva competencia
A la crisis económica los operadores tradicionales tienen que sumar la competencia que les ha surgido con el juego «online». Aunque muchos de ellos han decidido solicitar licencia para operar también en este medio el problema es que llevan diez años de retraso con respecto a las firmas extranjeras que empezaron a operar de forma alegal en España -incluso patrocinando equipos de fútbol de Primera División- antes de que el Gobierno se decidiera a regular el sector el año pasado. No obstante es una de las pocas oportunidades claras que se ven en el negocio del juego ya que sólo en los seis mese en que fue legal en 2011 la cantidad gastada ascendió a 1.763 millones de euros, según el Ministerio de Hacienda. Si se tiene en cuenta el juego «online» el descenso de la recaudación a nivel nacional -no hay datos desagregados- se limita al 18% frente al 23% de los operadores tradicionales.
diarioinformacion.com

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