Esta semana se entregó el prestigioso premio a la economía a Alvin Roth y Lloyd Shapley, dos estudiosos sobre esta corriente. La herencia de Nash, sus aplicaciones prácticas y la necesidad de cooperación.
El Banco Central de Suecia (el primer banco central en el mundo, que se fundó en 1669) creó en 1969 un premio a los investigadores económicos en honor a la memoria de Alfredo Nobel, que se conoce como Premio Nobel de Economía. A diferencia de los otros premios otorgados por la Fundación Nobel, éste es solventado por el Banco y no por la Fundación y es acordado por la Real Academia Sueca de Ciencias.
Este premio ha sido muy discutido porque, en general, se ha elegido a los economistas ortodoxos más conservadores. Tal vez influido por el fracaso de esa visión teórica, tanto en los países en desarrollo como en los centrales, inmersos en una profunda crisis, este año se ha optado por otorgarlo a dos matemáticos dedicados a la teoría de los juegos: Alvin E. Roth y Lloyd S. Shapley.
El trasfondo de los juegos
Es bueno recordar que los juegos siempre llamaron la atención de la gente y, también, del análisis de los científicos, posiblemente motivados por el humano deseo de ganar o, por lo menos, correrle con ventajas al azar. Así, en el siglo XVII comenzó a analizarse el tema de las probabilidades en diversos juegos (desde lanzar una moneda a cara o cruz, la ruleta, los juegos de dados o los de naipes), lo que derivó en la teoría matemática de las probabilidades y en la ciencia estadística, que tienen aplicación prácticamente en todas las ramas del conocimiento humano.
En 1944 John von Newmann y Oskar Morgerstern dieron un paso adelante al tratar de analizar los juegos de estrategia, desde el infantil ta-te-ti a juegos de salón como el de damas o el TEG, hasta llegar al ajedrez o al go. Este intento exitoso dio lugar a un nuevo capítulo de las matemáticas, conocido como la teoría de los juegos, que trata de explicar los juegos de decisión estratégica, el comportamiento de los jugadores y la determinación de las estrategias óptimas. Su primera aplicación estuvo en el campo militar pero muy pronto se verificó que se trataba de una importante herramienta para analizar comportamientos económicos, como el funcionamiento de los mercados oligopólicos, las llamadas “guerras económicas” entre empresas, las negociaciones colectivas de trabajo o el comportamiento del sistema financiero y de la bolsa. Actualmente se lo utiliza en distintas ramas científicas como la sociología, biología, psicología y ciencia política, habiéndose convirtiendo en una importante rama de la economía matemática.
El legado de Nash
John Nash (que fue premio Nobel de economía en 1994) dio un gran impulso a la teoría de los juegos. En particular, demostró que el óptimo alcanzado en un juego cooperativo, donde hay comunicación, confianza y solidaridad entre los jugadores, es superior al óptimo que se alcanza en un juego competitivo, donde cada jugador es independiente y juega contra todos los demás.
De esta conclusión resulta una derivación importantísima para el liberalismo económico, ese que surge teóricamente de Adam Smith y se mantiene en el neoliberalismo. El mismo parte del axioma que si los hombres en la producción y distribución de los bienes actúan independiente, egoísta y antagónicamente, cada uno buscando su máxima utilidad sin preocupación por la suerte de los demás, el mercado se encarga de encontrar el punto óptimo de mayor bienestar social. Nash demostró lo contrario: una sociedad cooperativa y solidaria, en lugar de una competitiva, es una mejor solución.
Por otra parte, los reformadores sociales del siglo XIX y gran parte del XX confundieron mercado con capitalismo y pretendieron abolir a ambos.
En realidad, el mercado es una construcción social que nace cuando la división del trabajo permite a los hombres especializarse y producir bienes para consumidores anónimos y desconocidos; luego, mediante el intercambio, pueden obtener los demás bienes necesarios o que deseen. El mercado es el mecanismo que permite reunir a oferentes y demandantes de los bienes estableciendo un precio de equilibrio y es independiente del sistema económico adoptado por la sociedad.
El mercado tiene leyes objetivas, que resultan de su funcionamiento colectivo, que son estudiadas por la teoría económica. Así como la fuerza del viento resulta independiente de los hombres pero desde tiempos inmemoriales este trató de dominarla, tanto para impulsar naves como para transformarla en movimiento circular o, últimamente, para aprovechar la energía eólica en la producción de electricidad, el hombre puede conocer las leyes del funcionamiento de los mercados para dominarlos y transformarlas en beneficio social. El neoliberalismo pretende someter a la sociedad a la dictadura del mercado, cuando lo que corresponde es someter al mercado a las necesidades de la sociedad. Y para ello es preciso dominar teórica y prácticamente el funcionamiento de los mercados.
Investigación
Hacia esto último estaba destinado el esfuerzo de los nuevos premios Nobel, que trabajaron independientemente. Según lo que ha trascendido públicamente, Shapley es un matemático considerado uno de los máximos exponentes de la teoría de los juegos. Por su parte, Roth se doctoró en ingeniería y se dedicó a los aspectos más prácticos de estos desarrollos, como es el diseño de los mercados y de las asignaciones estables en los mismos. Algunos ejemplos que se han publicado a raíz de estos premios son la asignación óptima de los alumnos en los establecimientos escolares, la relación entre demanda de empleo y la existencia de profesionales buscándolo. También trascendieron palabras de Roth, que no cree en la mano invisible del mercado pero sí en la capacidad humana para manejarlos.
Que el reciente Premio Nobel de Economía haya tenido esta orientación parece un buen augurio para las tareas del futuro: poder transformar y manejar los mercados para que, en lugar de una fuerza ciega que domina a la sociedad, se ponga al servicio de los hombres.
Por Humberto Zambon
lmneuquen.com.ar
