LA FORMACIÓN PODRÍA DEFINIRSE COMO LA RELIGIÓN

LAS COMPAÑÍAS DEBEN PRIORIZAR EL TRABAJO EN EQUIPO

Las empresas concentran sus esfuerzos equivocadamente en las capacidades técnicas y no en las actitudes del personal. Se da a los empleados un cúmulo de conocimientos de cómo hacer su trabajo, pero eso no los convierte en un equipo

La capacitación se puede adquirir en las universidades, las academias e incluso leyendo un manual. Por lo tanto, si la gerencia dispone de presupuesto para invertir en impregnar de conocimientos al personal, es preferible darle formación de equipos que amalgame a los trabajadores con el resto de la organización, destacó el Dr. Raúl Pazos. El entrevistado, un especialista en la gestión de empresas con amplia trayectoria en nuestro país y el exterior, puso de manifiesto las diferencias existentes entre la mera capacitación de los empleados de una empresa y su formación para que adquieran un espíritu de equipo. A continuación un resumen de la entrevista.

-A menudo los empresarios señalan que la falta de personal calificado se ha vuelto un obstáculo para realizar inversiones productivas en Uruguay. ¿Qué opina al respecto?

-Nuestro país está viviendo una saludable transformación de su actividad económica. Por tanto, se presentan dificultades que hace quince años no existían como, por ejemplo, la logística que se ha convertido en un pivote fundamental. Por eso, la actual escasez de personal calificado en diversos sectores es una situación realmente compleja, pero es una linda complejidad porque supone un dolor de crecimiento. Sí me preocupa la simplificación que se aplica en su análisis. Decimos que es lógico que los recursos humanos disponibles estén cada vez menos calificados porque hay mucha demanda de trabajadores y la población uruguaya prácticamente no crece. Si miramos el tema de ese modo, solo estamos viendo la punta del iceberg.

-¿Cuál es la parte no visible del problema?

-Hoy los empresarios están concentrando sus esfuerzos equivocadamente en las capacidades técnicas y no en las conductas, comportamientos y actitudes de los empleados. Cuando necesitan un soldador o un vendedor, eligen a quien tenga mayores conocimientos y más experiencia. Esos atributos no van a ser necesariamente los mejores para la empresa, que es más que nunca un equipo de personas que debe funcionar con una enorme dosis de sincronía. Sin embargo, se descuida ese aspecto interno debido a la preocupación por capacitar.

-Entonces, ¿no es importante la capacitación del personal?

-Por supuesto que sí. Es necesario dar a los empleados un cúmulo de conocimientos orgánicos y técnicos de cómo hacer su trabajo, pero eso no los convierte en un equipo. Además, las capacitaciones son a menudo extremadamente aburridas. Muchos expositores se limitan a leer un «power point» que es un extracto de un par de libros, mientras el auditorio bosteza porque asisten personas que o no tienen conocimientos suficientes y no les gusta mucho el tema o están sobrecalificados para atender esos cursos.

La capacitación se puede adquirir en las universidades, las academias e incluso leyendo un manual. Por lo tanto, si la gerencia dispone de presupuesto para invertir en impregnar de conocimientos al personal, es preferible darle formación de equipos que amalgame a los trabajadores con el resto de la organización.

-¿Qué tipo de formación recomienda?

-En vez de dar un curso en base a conferencias, es preferible armar talleres fuera de la empresa con mucha acción y actitud vivencial para que los empleados sean colaboradores en el sentido más amplio del vocablo. Por eso, en Estados Unidos se les denomina «associates» (asociados). No significa que esas personas participen necesariamente en el capital accionario de la compañía. Pero se entiende que forman parte de una sociedad con un propósito común y, por consiguiente, se espera que vayan a colaborar en el éxito de la empresa.

-¿En qué consisten esos talleres?

-Las consultoras de avanzada en Uruguay están empezando a organizar jornadas de vivencias con muchas actividades lúdicas intentando ingresar en lo conductual, es decir llegar a la fibra de la gente para formarla de modo que esa formación derive en una capacitación. En realidad, basta con leer uno o dos libros para capacitarse en una tarea.

En cambio, si se reúne a los empleados en torno a una mesa y a través de ejercicios muy sencillos se les hace ver cuasi emocionalmente lo que se les quiere transmitir, la diferencia en los resultados es abismal. La explicación es que, si bien la lectura de las instrucciones para realizar una tarea es necesaria, no hay nada más enriquecedor que poner a la audiencia a hacer esa tarea.

Espíritu

-¿En qué medida los empresarios tienen idea de cuál debe ser el espíritu que tiene que animar a sus empleados?

-Desgraciadamente a muchos empresarios no les gusta recorrer el camino de la gente que está en la primera línea. Recuerdo que, cuando me designaron gerente general de la filial de una multinacional de la alimentación, me enviaron a México para un curso de inducción. En vez de encerrarme en una oficina y abrumarme con información, datos estadísticos, etc., me dieron un uniforme y tuve que subirme a una camioneta con un vendedor de la empresa para que entendiera las dificultades que enfrenta ese empleado para colocar los productos. Nada es más enriquecedor que la realidad, y la realidad está en el quehacer diario.

Esa saludable actitud no es usual entre los empresarios uruguayos. Algunos la olvidaron porque ellos mismos empezaron de abajo y fueron escalando posiciones en la firma. Pero otros ejecutivos especialmente quienes provienen solo del ámbito académico, desconocen la realidad. No reconocen la dificultad que supone imponer una marca en el mercado. Peter Drucker decía que lo único que hay dentro de una empresa son costos porque allí no se hace dinero. Las oportunidades están afuera y el relacionamiento con el medio, ya sea a nivel local o internacional, no es sencillo. Para lograrlo, se requiere una enorme dosis de energía.

Una actividad de enriquecimiento continuo

-¿Cuánto tiempo puede insumir la capacitación y la formación del personal?

-La capacitación es la enseñanza técnica de cómo realizar una labor, una tarea o un servicio. Una capacitación lleva el tiempo que demande la actividad que va a desempeñar uno o más empleados y la complejidad de las tareas a desarrollar. Todo esto debe resultar en un desempeño muy eficiente de los trabajadores para que la empresa alcance altos niveles de productividad, pero con eso no alcanza.

La formación es una actividad de enriquecimiento continuo del personal para que la empresa tenga éxito. No es necesario hacer un taller vivencial con los empleados todas las semanas o todos los meses; pero es conveniente realizar un par de veces al año alguna actividad fuera de la empresa relacionada con las claves del negocio en sí. El objetivo es que tanto los mandos altos, medios y bajos así como el personal operativo adquieran un espíritu de comprensión del negocio para que cada uno sepa con muy pocas normas lo que debe hacer y que, además, sepa interrelacionarse entre sí, sustrayéndose a la tentación de echar la culpa a otro departamento cuando algo no funciona como si fuera parte de otra compañía.

-¿Cómo logra un empresario que sus empleados sientan naturalmente esos principios y lo hagan sin esfuerzo, sobre todo en esta época en que abundan los empleos en la plaza local?

-Eso no se alcanza solo con capacitación. Es esencial dar a los empleados una formación de equipo que trascienda lo meramente técnico, porque la organicidad de una empresa es vital. Para lograrlo, el empresario debe tener muy clara una filosofía de trabajo e imbuir de ese espíritu al personal. Cuando estuve al frente de una firma dedicada a los juegos de azar, tuvimos que crear nuestra propia academia para capacitar a los empleados porque no había quien proporcionara ese tipo de enseñanza. Sin embargo, eso no nos inhibió para que, además, los formáramos con el objetivo de que funcionaran como un equipo, lo cual no se consigue en un día. La formación podría definirse como la «religión» de cada empresa.

Ficha técnica

Raúl Pazos, uruguayo, 60 años, es doctor en abogacía por la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. Se ha especializado en la gestión de empresas. Ocupó la dirección comercial de Pepsico Snacks en Argentina y la gerencia general de Uruguay. Fue CEO de la filial uruguaya de Ence y de Hípica Rioplatense. Actualmente, asiste a Ficus Capital, es director de Ontur y es parte interesada en diversos emprendimientos, empresas de gastronomía, y sociedades de inversión. Frecuentemente es invitado a dictar conferencias y talleres de management y marketing.

elpais.com.uy

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