La «cuarentena» a la que se ha visto obligado el turf en todo el planeta ha generado una crisis en la actividad en muchas partes y de la cual será difícil reponerse, pero también abrió espacios para explorar «nuevas» alternativas.
Pasan las semanas y el mundo sigue inmerso en la pandemia que ha generado el Covid-19 con millones de contagiados y miles de muertos.
La hípica ha tenido que cambiar muchas de sus «formas» para seguir trabajando y compitiendo y en algunas partes del planeta se ha logrado continuar con las competencias, en una crisis que ha golpeado muy duramente a toda la actividad.
En medio de los intentos por volver a correr y evitar los contagios, una serie de «oportunidades» se han abierto entre la pandemia, unas que estaban a la vuelta de la esquina, pero a las que no se le habían dado la importancia adecuada, tanto en Chile como en el resto de mundo.
Por ejemplo, y aunque en el país el simulcasting opera hace muchos años, por primera vez, tanto desde acá como en todo el orbe se valorizó la herramienta, la que ha permitido a decenas de recintos hípicos continuar ofreciendo un producto a sus apostadores.
Además de diversificar la oferta, el simulcasting posibilita seguir generando ingresos, aunque sean muy menores comparados a las carreras en vivo, y permite conocer otras realidades, formas de correr, montar, pistas, y en Chile, además, se ha podido ver en acción en repetidas ocasiones a Héctor Berríos, Raúl Mena y Mario Fuentes.
Otra de las opciones que empieza a asomar tiene que ver con los remates online, ya que varios han tenido que ser suspendidos ante las cuarentenas y la prohibición de reunión de más de 50 personas. Ante la imposibilidad de llevarlas a cabo de forma física, las subastas por la web ganan adeptos, y en Uruguay ya terminaron con buenos resultados.
En el país, será la liquidación total del haras La Compañía la que dé el puntapié inicial el próximo 7 de junio al mediodía, y muchos mirarán con atención pensando en lo que podría venir en el futuro si continúan las restricciones.
Quienes también han visto grandes oportunidades son los hipódromos más chicos, por ejemplo, en EEUU, donde los recintos que han logrado continuar con competencias y que no forman parte de los grandes circuitos, tienen una atención pocas veces vista.
Mayor cantidad y calidad de los caballos, mejores jinetes, preparadores grandes y un alza considerable en el juego están siendo parte del día a día de instalaciones que algunas veces pasaban casi desapercibidas.
La hípica, aunque sea mermada, es uno de los pocos deportes que continúa en actividad, por lo que muchos directivos creen que este podría ser un buen momento para llegar a nuevas audiencias, a nuevos apostadores y aumentar y diversificar el número de aficionados.
Por último, algo que se puede transformar en muy relevante, es la nueva relación que los altos personeros del turf están teniendo con los gobiernos centrales y las autoridades locales, lo que sin duda ha puesto en la palestra la realidad diaria y los problemas de la actividad en todo el orbe, por lo que una vez pasada la pandemia, se podrá seguir trabajando en conjunto para mejorar las condiciones de todos los actores de nuestro deporte.
Fuente: elturf.com
