Todo el turf se pone de pie para salir de la crisis

Cabañeros, propietarios, empresarios, entrenadores, jinetes, peones y público decidieron en las últimas horas tratar de socorrer al turf argentino, de una crisis financiera que lo tiene a mal traer desde hace 5 años, cuando el apoyo del Estado se redujo y la actividad hípica comenzó a resbalar por una pendiente.

Tanto Palermo como San Isidro y La Plata pusieron en marcha una nueva política publicitaria con el fín de que los hipódromos vuelvan a tener una mayor concurrencia de aficionados.

Todos aquellos que sostienen la industria del turf dieron un paso al frente, entendiendo que -sin unidad- la crisis le gana la batalla.

Se trata de darle apoyo a la actividad hípica con el corazón y con el bolsillo. Y esa combinación debe mantenerse porque , de lo contrario, lo que ayer fue el ‘deporte de los reyes’ pasará a hacer el ‘deporte de los mendigos’.

Tanto Palermo como San Isidro decidieron trabajar en mejorar los premios, en la realización de reuniones hípicas de primer nivel y en una publicidad que acerque al público de siempre y al nuevo, algo que no se hace desde mucho tiempo.

No es fácil, como le pasa a todo el mundo, luchar contra la inflación y en esa lucha están también las autoridades de los diferentes hipódromos.

Palermo tiene el auxilio de las ‘maquinitas electrónicas’, aunque estas también están a la baja. San Isidro intenta darle al juego una imagen de «juego limpio»

El hipódromo de La Plata necesita del Estado para su supervivencia, algo que también necesitan los hipódromos del interior del país como los de Azul, Tandil y San Luís, entre otros.

En cuanto al turf en si mismo, una gran cantidad de jinetes exhiben diariamente su jerarquía y calidad. Hay una competencia deportiva que años atrás no estaba.

En Palermo, San Isidro y La Plata asoman regularmente los nombres de los jockeys Francisco Goncalves, Altair Domingos, Jorge Ricardo y Josè Da Silva (Brasil), Pablo Falero (Uruguay), Eduardo Ortega Pavón (Paraguay) y los argentinos Wilson Moreyra, Gustavo Calvente, Carlos Noriega, Osvaldo Alderete, JUan Cruz Villagra y Luciano Cabrera, entre otros. Ellos son los abanderados en la lucha por los primeros lugares, en cuanta reunión se realice.

Entre los entrenadores o cuidadores están Jorge Mayansky Neer, Juan Saldivia, Guillermo Frenkell Santillán, Juan Carlos Etchechoury (h), Carlos Daniel Etchechoury, Nicolás Gaitán, Enrique Martín Ferro, Omar Labanca, Juan Udaondo, Gustavo Scarpello, Héctor Sueldo, José Lofiego, Juan Sebastían Maldotti y Juan Carlos Maldotti, entre otros. Todos exponentes de primer nivel en haras por demás prestigiosos.

El nivel de la ‘caballada’ argentina es bueno, aunque podría ser mejor. No están los grandes ejemplares de fondo – larga distancia – de otras épocas. No hay un Forli ni un Teléscopico en el presente. Tampoco un Candy Ride. Pero sigue la venta de caballos argentinos al exterior.

Falta un ‘Gentlemen’ en el horizonte del turf argentino. Ese Gentlemen corrió en los Estados Unidos e hizo historia dejando a los americanos con la boca abierta. Era un típico caballo argentino y fue el último grande en el plano internacional, al medirse con los mejores. (Télam)

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