Está próximo el retiro de Pablo Falero

A finales de 2018, Pablo Gustavo Falero, el mejor jockey de las últimas tres décadas del turf argentino, dijo de manera sencilla que “el año que viene me retiro”, frase que no modificó en ningún momento y que causó conmoción en el ambiente hípico.

¿Cual será el día de dicha despedida? Eso aún no se conoce porque Falero es un hombre que habla muy poco, que se siente más cómodo con un perfil bajo y porque a ese momento, que todo el turf lamentará, lo decidirá sólo el formidable jinete uruguayo.

Lo que si sabe es que en 2019 se producirá su retiro de una profesión sacrificada, sumamente difícil y de enormes riesgos.

Cuando llegó a Buenos Aires en 1991, Falero hizo dupla con el cuidador Juan Carlos Maldotti, con los colores del stud Vacación. La sociedad fue un éxito y ambos lograron una fama más allá del turf.

Pablo Falero, para tener una idea aproximada de su fama como jockey, ganó 15 estadísticas, 11 premios Olimpia de Plata que otorga el Círculo de Periodistas Deportivo y se lo compara a menudo con otro grande como lo fue Irineo Leguisamo, otro uruguayo que fue un fuera de serie.

Las nuevas generaciones del turf lo tienen como un número 1 indiscutido. Los más veteranos, aquellos que vieron correr a Leguisamo, sostienen que “El Pulpo” o “Legui”, fue “insuperable”. De todos modos, Falero es el único jinete en actividad que resiste una comparación con Leguisamo.

Dentro de su entorno íntimo -esposa, hijas y uno o dos amigos- hay deseos de que se retire después de correr el Gran Premio Latinoamericano de Chile, en especial si Falero logra un triunfo con el caballo Sixties Song, que tiene muchas posibilidades de ganar el próximo 10 de marzo.

“Si gana, puede ser la hora del adiós”, dijo alguien de ese entorno chico, cerrado, que Falero siempre protegió.

Otras voces fuera de ese entorno, pero que pertenecen al mundo del turf, afirman que correrá los grandes premios más importantes de 2019. Un entrenador bastante ligado a Falero sostuvo en el hipódromo de Palermo que “es muy personal en sus decisiones y se irá para mitad de año”. Todo el ambiente del turf anda detrás de ese futuro día en que se despida de las pistas.

Falero calla, anda en silencio, deja que su decisión llegue sola. Es un hombre de una seriedad absoluta para las cuestiones de su vida privada. Ese “no va más” llegará cuando un Falero íntimo tenga la certeza de que así debe ser.

A partir de septiembre se correrán la Polla de Poitrillos, el Jockey Club, el Gran Premio Nacional y el Gran Premio Carlos Pellegrini. ¿Llegará Falero a correr estos 4 grandes premios de 2019? Un interrogante que solo él puede responder.

Pablo Falero nació el 12 de diciembre de 1966 en Conchillas, Uruguay. Hoy tiene 52 años y está ante la gran decisión de su vida. Respetado como nadie por sus colegas, Falero fue y es un ejemplo de deportista.

Se levanta a las 5. A las 6 ya está en la cancha de ensayos de San Isidro y a las 14 en el hipódromo para correr. Una conducta única para mantener su peso. Nada de alcohol, nada de grasas, nada de fiestas hasta tarde. Falero llegó a lo que llegó porque fue capaz de evitar la seducción de la fama.

Sus apodos son Fa Fá, por el mago de la historieta, y Aladino, también por el mago. El burrero de alma sabe, de antemano, que si Falero se va el turf lo va a extrañar muchísimo. “Voy a cuidar caballos. El saco de entrenador me seduce”, dijo en noviembre de 2018 en una charla con Télam en el hipódromo de Palermo.

Así como Aladino tenía la lámpara para frotar, Falero tiene un cronómetro en la mente para no equivocarse nunca en la estrategia a seguir en una carrera. Quien lo haya visto correr sabe que esto es verdad. Un mago, un profesor, un maestro, un tipo silencioso que supo hacer un ruido muy grande en el turf argentino y sudamericano. La fecha del adiós está por llegar. (Télam)

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