Arroyo cierra el casino del Hermitage y complica la licitación

Esa sala había tenido la oferta más baja. Tensión con los empresarios Glazman y Gravier.

El intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo, clausuró el casino que funciona dentro del hotel Hermitage, propiedad de Florencio Aldrey Iglesias. Esa jugada de tinte local, pone en jaque la licitación de las tragamonedas.

La decisión la tomó en las últimas horas el secretario de Economía, Hernán Mourelle, un hombre que llegó a Mar del Plata enviado por Hernán Lacunza, responsable de los números de la provincia de Buenos Aires. La decisión de Mourelle se enmarca en la feroz pelea que mantiene Arroyo con Aldrey, el empresario más importante de Mar del Plata.

Las sala del Hermitage es operada por Boldt, hasta que termine el proceso de licitación que María Eugenia Vidal arrancó hace un año. La clausura es definitiva y la empresa ya prepara su salida.

La decisión de Arroyo impacta directo en la licitación de las tragamonedas, un proceso que encuentra cada vez más escollos. El problema es que la sala del Hermitage fue incluida en una misma canasta junto con las salas de Tandil y Miramar. De las tres, Hermitage es claramente la más competitiva.

Pero, a través de dictámenes del Fiscal de Estado, Hernán Gómez, el gobierno evitó que Boldt -que había lanzado las ofertas más competitivas- se quedará con las tres canastas en juego (es decir las siete salas que se licitaban).

El objetivo del gobierno fue correr a Boldt de dos de las tres ofertas por las que compitió. La Gobernadora no quería saber nada con que la misma empresa que tiene el control sobre los slots gane la licitación de todas las salas.

De ese modo, la canasta que incluía al Hermitage recayó en los empresarios Ricardo Glazman y Alejandro Gravier que se presentaron con la empresa Oasis Entertainment.

Cuando se abrieron los sobres, Gravier y Glazman pidieron quedarse con el 71,6% de las ganancias para operar los slots de la sala, una oferta que estuvo muy por encima de lo que ofrecieron los otros oferentes.

Por caso, Boldt ofreció quedarse con el 53% de las ganancias del casino Trilenium y la sala de Pinamar. En tanto, Daniel Mautone pidió el 55,5% de la recaudación de los slots del casino Central de Mar del Plata y Monte Hermoso.

La propuesta de Glazman y Gravier resultó inaceptable para el gobierno y desde Lotería y Casinos le pidieron que haga una nueva oferta. El problema es que ahora, la principal sala de esa canasta (Hermitage) fue clausurada.

Ahí es donde aparece el conflicto con los empresarios de Oasis Entertainment. Mientras el gobierno le pide que suba su oferta y achique su margen de ganancia, un funcionario cercano a Lacunza clausura el casino. El conflicto, vuelve a empantanar la licitación.

En paralelo, desde sectores empresarios vinculados al juego dejaron trascender las ofertas económicas que había presentado Boldt en los casinos en los que se le impidió participar.

Para la canasta de los casinos Hermitage, Tandil y Miramar, Boldt había ofrecido quedarse con el 51%. Como se dijo, Glazman y Gravier pidieron quedarse con el 71,6% de las ganancias.

El mismo porcentaje pidió la firma de Antonio Tabanelli para las salas del Casino Central y Monte Hermoso. Allí, Mautone ofreció el 55%.

En el sector empresario afirman que cada punto porcentual ronda el millón de pesos por mes, aunque en algunas salas representa algo menos. Por eso, trascendió que quien manifestó su malestar en las últimas horas fue el ministro de Economía, quien hizo cuentas y calculó que la provincia se perdió unos 20 millones por mes al correr a Boldt de dos canastas.

Fuente: lapoliticaonline.com

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