Crisis por los costos en Gualeguaychú

La industria en Gualeguaychú genera alrededor de 1500 puestos de trabajo en forma directa e indirecta. Algunos propietarios de caballos de carrera decidieron desprenderse de ejemplares por cuestiones económicas. Cada vez se hace más complicado correr en Buenos Aires por los costos que genera trasladarse.

La zona del hipódromo se caracteriza por la  cantidad de stud y caballerizas que se encuentran en el lugar, además de los que funcionan en el mismo hipódromo. Se trata de una industria que excepto cuando se efectúa una reunión, permanece en silencio la mayor parte del año, aunque el movimiento es incesante.

En verano la actividad comienza a las 5.30, con las primeras luces del día. Uno a uno los caballos son llevados a la cancha del Hipódromo para la sesión diaria de vareo, que termina con un baño al ejemplar y la vuelta a su box donde pasa la mayor parte del día.

Por la tarde, los que están en competencia caminan. Cada ejemplar consume 7 kilos de avena y alfalfa y entre 30 a 40 litros de agua.
Cabe destacar que los alimentos experimentaron una suba considerable en los últimos dos años, como así también “trasladarse a competir a Buenos Aires y la Plata”, indicó Carlos Mourazos, cuidador y propietario de caballos de carrera  que se dedica al rubro desde el año 1984.

El propietario del stud “Los Charrúas” contó que tiene “18 ejemplares”, aunque supo tener una “mayor cantidad”.  Algunos son de su propiedad mientras que otros pertenecen a una sociedad con otras personas, y los restantes a  gente a la cuales  les cuido y “preparo los caballos”.

El cuidador señaló que la “actividad en el turf presenta una serie de complicaciones que no son ajenas al momento económico que nos toca vivir”. Detalló que hay gente que ha “largado los caballos de carrera”,  teniendo como destino “trabajos rurales, reproducción, y  otros para polo”.

Aclaró que la  comercialización está un poco saturada, teniendo en cuenta la “cantidad de ejemplares que se pusieron a la venta”. Y pasa, lo que suele suceder habitualmente, compran “personas que tienen un buen poder adquisitivo,  mientras los que estaban en una franja media prácticamente han desaparecido”. Dijo que hasta no hace demasiado tiempo “dos o tres personas que trabajaban en relación de dependencia podían asociarse y comprar un caballo de carrera, algo que ahora no pueden hacer”.

Además, comentó que para empezar en el rubro y adquirir un ejemplar hay que pensar en “100 mil pesos, cifra inalcanzable para un trabajador común; y hasta en el afán de vender se están dando cuotas”.

Los costos

Mourazos manifestó que los costos se fueron  muy arriba y que hoy “viajar a Buenos Aires a competir tiene costos muy elevados. Si se lo hace con una camioneta y un tráiler hay que pensar en $4500 de mínima, sumando combustible, peaje, también  y demás gastos y al vareador”. Pasando en limpio, mantener un caballo de carrera, demanda una “erogación de $9000 mensuales”, destacando que un par de año atrás el costo era de entre “$ 3000 y 4000 aproximadamente”.

Señaló que por mes, un ejemplar consume 200 kilos de avena que rondan los $2.200, además de fardos de pasto a $200 la unidad. A todo esto se le deben sumar los gastos de la cama, en el stud para el ejemplar y el pago al peón”.

Contó que un problema que se presenta en San Isidro, propiedad del Jockey Club, es el pago de los premios en el primer y segundo puesto. A los “15 días se paga el 30% del importe”, mientras que para percibir el resto hay que “esperar un tiempo considerable como ahora que tenemos dos meses de atraso”.

Datos a tener en cuenta

La actividad genera directa e indirectamente unos 1500 puestos de trabajo en la ciudad.

El turf le da trabajo a más de un millón de personas en Argentina. No es un juego de azar. La apuesta es solo el último eslabón de una cadena que une trabajo y productividad.
El Hipódromo local  en  2017 cumplió 150 años, y es el segundo más antiguo del país, después del de Tandil.

En el período de preparación del animal, trabaja mucha gente. Todo el personal de un stud, herreros, jockeys y proveedores de insumos, también entrenadores y vareadores. Ya en la etapa de competencia, se les debe sumar personal de pista y administrativos en los hipódromos.

Fuente: eldiaonline.com

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