Las concesiones del Hipódromo de Palermo, bajo revisión por presuntas irregularidades

La Agencia de Administración de Bienes del Estado tiene bajo la lupa distintos contratos a causa de supuestas deudas, plazos y otras anomalías. Cuáles son los tres más complicados

La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) está revisando los contratos de concesión de diez espacios cedidos a distintas organizaciones y que forman parte del predio del Hipódromo de Palermo.

Los que están bajo la lupa no pertencen a la empresa Hipódromo Argentino Sociedad Anónima, que administra las instalaciones principales y que no está siendo cuestionada por la AABE, señala Clarín.

Las autoridades detectaron anomalías en los valores y plazos de concesión en tres casos, a los que calificaron como “abusivos”. El caso más destacado es el del Tattersall, un lujoso centro de eventos ubicado sobre la avenida Libertador.

La historia de concesiones se origina en 1994, cuando Lotería Nacional firmó un contrato de locación con la Asociación Argentina de Fomento Equino, por los inmuebles identificados como Tattersall y el Museo de Hipología, los dos dentro del Hipódromo.
El arreglo fue por diez años y por un canon que se fijó en $10.400, a revisarse cada tres años. Como la Asociación Argentina de Fomento Equino no tenía fondos suficientes para pagar, generar actividades adicionales y establecer refacciones, en 1997 subconcesionó el lugar a la firma Tattersall de Palermo S. A., a cargo de Jorge Héctor Bernstein.

Según los documentos oficiales, Bernstein acondicionó el espacio para levantar un salón de fiestas y eventos. A través de una autorización judicial se le permitió explotar el salón, pero sin permiso del Gobierno porteño. En 2003, tras varios juicios entre las partes, se dictó un acuerdo de mediación, en el que todos los contratos se dieron de baja y las partes debieron firmar nuevos acuerdos.

En 2005, Lotería Nacional intentó actualizar los valores de $12.000 a $70.000, pero la Asociación Argentina de Fomento Equino y Tattersall se opusieron. Por lo que al año siguiente se rescindió el contrato y se iniciaron demandas de desalojo y ejecución de alquileres. Recién en 2015 se hizo un nuevo contrato de locación por el que el Tattersall abonaría un canon de $33.250. Así, hasta 2020. Aunque, según el relevamiento hecho por la Agencia de Administración de Bienes del Estado, el último pago fue en mayo del año pasado, detalla Clarín.

Bernstein, concesionario del Tattersall, también tiene problemas con otro predio dentro del Hipódromo de Palermo. Se trata del inmueble donde está la Tribuna Popular N° 12, en Libertador 4401. La concesión de uso, firmada en 1997 a la firma Times Square S.A., era por veinte años y con el objetivo de recuperar los espacios de la tribuna.

Fuente: iprofesional.com

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