Preocupación en Tandil: El Hipódromo tiene fecha de cierre y el casino quedó en la cuerda floja

En el marco de la serie de fuertes medidas que el gobierno de la provincia de Buenos Aires impulsa en contra del juego y la ludopatía, la gobernadora María Eugenia Vidal anunció el jaque mate a las dos principales instituciones de juego de la localidad de Tandil: El casino y el hipódromo.

Es, justamente, el hipódromo el que se lleva la peor parte. El ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, se embarcó personalmente en una guerra sin cuartel contra la industria del turf. A entender de la cartera que administra, “las carreras de caballos ya no tienen ningún sentido. No son rentables, ya casi nadie juega, genera ambientes sociales marginales y, para colmo de males, le cuestan mucho dinero a la provincia”.

El proyecto no sería otro que el de cerrar definitivamente los cuatro hipódromos que dependen de los subsidios de la provincia de Buenos Aires (La Plata, San Isidro, Tandil y Azul) en un lapso no mayor a los 20 años. Algo de esto ya comenzó a ocurrir en Tandil, en donde el Jockey Club de Azul, que administra tanto la pista de Azul como la de Tandil, anunció la suspensión de las carreras a raíz de “un sospechoso atraso” de parte de Lotería de la Provincia con respecto a los pagos de los subsidios de noviembre y diciembre, sin los cuales la actividad no puede sobrevivir.

No obstante ello, es el casino lo que tiene en vilo a los habitantes de Tandil. La provincia llamará por primera vez a la licitación de unas 3.800 máquinas tragamonedas por un lapso de 20 años. Además, se dará de baja los casinos de Mar de Ajó, Valeria del Mar y Necochea, y sus empleados serán reubicados en casinos cercanos. De este modo, de los 12 casinos que quedan en la provincia de Buenos Aires, siete serán licitados, 3 dejarán de funcionar y los casinos Sasso en Mar del Plata y el de Sierra de la Ventana no tendrán mayores novedades, porque sus concesiones vencen en 2019 y 2021 respectivamente.

En este escenario la empresa Bolt, que regentea el casino de Tandil, anunció que de no renovar la licencia del casino y, fundamentalmente, de las máquinas tragamonedas, se retiraría de todas sus inversiones en la zona, que incluyen a un muy esperado hotel y sala de convenciones en un predio de Vialidad. Fue el mismo intendente, el radical Miguel Ángel Lunghi, quien había anunciado con bombos y platillos los detalles de la obra al momento de presentar oficialmente el anteproyecto.

“La concreción de este proyecto será un gran paso para el desarrollo de Tandil, es un complejo como el que requiere la ciudad y que además estará ubicado en una de las entradas a la ciudad más lindas. Es un proyecto que permitirá que Tandil tenga más envergadura y que permitirá fortalecer la realización de importantes congresos y convenciones, que hoy tienen un limitante en la falta de un lugar con estas características”, anunció en aquel entonces.

Hoy por hoy, de concretarse las medidas propuestas por la gobernadora María Eugenia Vidal, la UTE que capitanea la firma Bolt abandonaría el proyecto, lo que implicaría una pérdida de 68 millones de pesos y numerosos puestos de trabajo para la ciudad.

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