Política y juego en los grandes medios

En su edición del lunes 7 de enero de 2017, el sitio informativo Clarín.com publica un extenso análisis -que es también nota de opinión-, del periodista Ignacio Zuleta.

En ella se describen acciones y se suponen intenciones, con las cuales se puede coincidir o no, pero que son la imagen de la política asociada con el juego y el juego asociado a la política que se le describe a las grandes mayorías.

Su lectura es interesante y necesaria.

El link de la nota, para quien desee leerla “de primera mano” es https://www.clarin.com/economia/vidal-lanza-guerra-final-juego_0_rJqDs7p7f.html

Vidal lanza la guerra final contra el juego

Campaña. La gobernadora bonaerense seguirá, así, el camino que iniciaron Macri y Rodríguez Larreta. Se reforzaría, además, la alianza con Elisa Carrió y habría un motivo de acercamiento con la Iglesia. Idas y vueltas de Massa.

El gobierno de María Eugenia Vidal se dispone a desatar la misma guerra del juego que libraron Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. Está planteada como una etapa superior de la reforma política que se propone Cambiemos en todo el país, y se basa en la hipótesis de que el juego es la caja negra de la política.

En ese diagnóstico coinciden factores de poder claves de este tiempo: la Iglesia de Jorge Bergoglio, Elisa Carrió y ahora Mauricio Macri, jefe de Cambiemos. Desde que esta coalición ganó el gobierno nacional y la Ciudad de Buenos Aires, la brigada que conduce Fabián Rodríguez Simón arrinconó a los barones del juego en la Capital, les desbarató los privilegios, les cobró impuestos y multas y achicó los plazos de concesiones, en donde se pudo.

La consecuencia política fue que el zar de esa actividad, y padrino de las prebendas del sector en todo el país, abandonó sus intereses en ese distrito. Cristóbal López, en los dos años que pasaron desde la asunción de Macri-Larreta, es decir de “Pepín” —responsable de vigilar el juego en Nación y en Ciudad—, se deshizo de sus acciones lúdicas en esa plaza.

No le evitó otros disgustos de más peso procesal, como el que lo tiene hoy detenido en una cárcel del conurbano. Ahora le toca el turno a Vidal, para llevar adelante un plan similar, que Macri tiene comprometido con dos factores de poder decisivos para su futuro: Elisa Carrió y la Iglesia.

La jefa de la Coalición tiene un acuerdo con el presidente desde que se vieron por primera vez a solas para armar Cambiemos en febrero de 2015. Es 1) reducir la actividad del juego en todo el país, y 2) desbaratar el sistema que hace que los zorros cuiden las gallinas, es decir que los mismos concesionarios de la actividad manejen los mecanismos de control.

Con la Iglesia ni hablar: los obispos han clamado desde hace años contra la actividad. Jorge Casaretto se ocupó de poner las restricciones que tiene el juego en la Provincia de Buenos Aires; no se puede privatizar, aunque eso se elude mediante ardides legales. En la Capital, Jorge Bergoglio como arzobispo celebró a las almas (les dio el perdón por infieles) que redactaron la Constitución, que directamente prohibieron la actividad del juego; de ahí que se radicase en territorios federales como el del hipódromo de Palermo o en las oscuras aguas del Riachuelo.

Que los zorros no cuiden a las gallinas

Este envión para achicar el juego en Buenos Aires tiene dos carriles. Uno es licitar de nuevo las concesiones para separar la actividad de quienes la controlan. Hoy una de las empresas que tiene concesiones de juego, Bolt, maneja además los mecanismos para el tráfico de datos sobre los cuales se ejerce el control del Estado. Esto genera una diferencia en el canon que pagan otros concesionarios, que se encarece porque ellos sólo se dedican al juego y no a la informática lúdica. Las máquinas de esa compañía pagan al Estado el 30% de las ganancias de canon y no están obligadas a tener un empleado por máquina. El resto de las empresas, que sólo tienen juego, pagan el 50% de esas ganancias. En la Capital y en varias otras provincias hay otra empresa, que se ha relacionado con intereses del grupo del procesado López, que también controla el tráfico de datos y tiene concesiones de juego en varias provincias.

En la Capital la autoridad le aplicó en las últimas semanas dos multas de $3,5 millones cada una por demorar en el envío de datos. Vidal tiene listo el plan para licitar de nuevo el juego y presionar para reducir la actividad en la Provincia. Es algo que les debe (además de la cabeza de Aníbal Fernández) a los obispos católicos. Ha confiado la política de juego en un funcionario que viene de la Ciudad de Buenos Aires, y antes del estudio de abogados Llerena y Asociados, alma máter de Rodríguez Simón. Se trata de Matías Lanusse, que llegó a ser gerente de comunicaciones de ese estudio (se ocupó del manejo de toda la cadetería). Acompañó allá y en la Provincia, después de diciembre de 2015, a Edgardo Cenzón en el manejo del espacio público. Es un experto, como diría Antoni Brufau, de sí mismo y de los Eskenazi, en ambientes regulados, como el juego.

Tampoco más plata para los caballos de carrera

El segundo flanco de acción es el que más le va a costar a Vidal, y a Rodríguez Larreta: quitarle el subsidio a la actividad del turf. La Lotería de Buenos Aires aporta con ese subsidio a los hipódromos de La Plata y San Isidro. En la Capital, el 5% del net win va al pago de premios a los que participan de las carreras, studs, haras, etc. El proyecto de la Capital y Buenos Aires es reducir o eliminar ese subsidio, algo que la actividad hípica ve con terror, y hace lobby hace años para impedirlo.

Los hipódromos reciben en la Argentina cerca de $1.000 millones de subsidios, para un padrón de 11.700 caballos pur sang. El estudio que maneja el gobierno de Vidal compara la situación con Gran Bretaña. En ese país hay menos “chuchos”: 10.773; en la Argentina se apuesta por $3.680 millones, allá por $345.000 millones al año. Acá se destinan $1.150 millones a premios, allá $2.806 millones.

La instalación de tragamonedas en los hipódromos es algo común en todo el mundo, como expediente para ayudar a la actividad del turf, que ya no es lo que era antes, pero está recubierta de un prestigio que no tiene la tragaperras, que saquea las finanzas ya flácidas del público, que va a perder por necesidad a esos santuarios del juego. El demographics de quienes asisten a estos lugares lo integran sectores medios y medio-bajos, asalariados de la escala inferior de la sociedad, amas de casa, taxistas, policías, etc. Esta campaña contra el juego le va a alegrar el verano a Carrió y a la Iglesia. Habrá tumulto porque se cruza con la pelea política dentro de Cambiemos entre Carrió y Angelici, concesionario de bingos en Buenos Aires que, además, no tiene las mejores relaciones con Rodríguez Simón, que ya hizo la faena anti juego con éxito en la Capital. Hasta ahora no se han cruzado, salvo algunos roces entre el “Tano” y “Pepino” que es como llama Angelici a “Pepín” para bajarle el precio cerca del corazón presidencial. No ha logrado esto. Rodríguez Simón no se aparta de la mesa chica de asesores de Macri, fue clave en desbaratar el DNU para la reforma previsional que imaginaron algunos ministros la semana anterior, cuando se hundían los barcos.

Otro asunto para negociar con los gobernadores

En una de las últimas sesiones del año, la Legislatura de Buenos Aires adhirió a la ley de Acceso a la Información, que obliga a poner en sus páginas web los datos del negocio del juego en tiempo real, para que el público pueda ejercer control, a los “concesionarios, explotadores, administradores y operadores de juegos de azar, destreza y apuesta”. La intención del Gobierno es extender esta obligación a otras provincias. También quiere comprometerlas en la formación de un consejo interjurisdiccional que se ocupe de temas del juego bajo el título de “LoteríaFederal”. El juego es competencia de las provincias, y el proyecto busca interesarlas en el ejercicio de buenas prácticas para reducir la actividad en todo el país. Una de las herramientas es extender a ese board nacional el registro de autoexcluidos, que incorpora de manera voluntaria a los ludópatas que aceptan se les prohíba entrar a los casinos. Otro proyecto es sacar al juego de los ministerios de Desarrollo Social, que es donde se reparten las rentas dedicadas a los pobres, y pasarlo a los ministerios de Hacienda y Finanzas, para que tengan un régimen fiscal riguroso. No es fácil que los gobernadores acepten pacíficos este avance. La opacidad del régimen actual disfraza la discrecionalidad, y eso es poder. No se regala.

Massa, la vuelta al nido

El programa de Vidal para la reforma del juego toca la médula del sistema político, porque, aunque nadie lo reconozca, esa actividad provee de recursos de origen inconfesable a la política. Este empujón ocurre cuando peronismo provincial está en medio de un torbellino de recomposiciones. Sergio Massa, fiel a sus campañólogos, se sacó la foto de costumbre en Pinamar, ahora junto a Gustavo Menéndez, presidente del Consejo Provincial del PJ. Massa cree que una foto en estos días veraniegos lo pone en la vidriera. Es una oportunidad que nunca desprecia cuando todos están dormidos en una playa junto al mar. Ahora la produce para avisar su regreso al peronismo. Tiene que renovar su poder en Tigre, adonde será candidato a intendente en 2019, y la marca PJ le sirve, aunque sea la derrotada por el cristinismo en octubre. Esa vuelta al peronismo la hace por el estrecho desfiladero del medio. Desde La Plata le llegan señales para que acuerde con Vidal para ese regreso a Tigre en 2019, pero en materia de acercamientos está delante de él en la cola, Martín Insaurralde.

Durán Barba también pierde elecciones

Aunque para algunos es otra foto, explica mucho la que se sacaron antes del fin del año los intendentes no cristinistas que llevó Diego Bossio al despacho de Rogelio Frigerio. Ese grupo, en el que están Insaurralde y Menéndez, replica en el orden provincial el acuerdo de los diputados nacionales que responden a los gobernadores, y que hoy conduce formalmente Pablo Kosiner y políticamente, Bossio. En la provincia aportan con sus diputados nuevos, el fluido acuerdista que desde 2015 proveía Massa, buen socio de Vidal porque cumplía, pero a quien Macri no quiere para nada porque dice que no honra los pactos. Raro destino este de Massa, que hizo un carrerón de la mano de su imagen pero que queda cautivo de compromisos inconfesables. Es socio de Vidal, pero Macri no lo quiere. Ahora aflora lo que sabían pocos, que era el socio oculto de Horacio Rodríguez Larreta, quien lo premia y pone de jefe del Consejo Económico y Social de la ciudad a su ex candidato, Matías Tombolini. La relación entre ellos tiene una querencia remota en los años que compartieron junto a Ramón Ortega, cuyo equipo presidencial armaron junto al común amigo Pablo Fondevila. Ese arco de relaciones nunca se rompió y enlaza los destinos de Massa, Larreta, Juan Manuel Urtubey, Diego Santilli, Cristian Ritondo y Daniel Amoroso, sindicalista del juego. Mucha carta escondida en esto, para seguir con la metáfora lúdica. Una es la colaboración del asesor de Cambiemos, Jaime Durán Barba, en la campaña del massista Tombolini. El ecuatoriano inspiró los extravagantes -reality-spots del economista Tombolini y marcó la estrategia para que éste apareciese como el Lousteau trucho, y le sacase votos al candidato de los rulos. Este es el país de los arrepentidos; alguno va a hablar en algún momento y esta verdad también se sabrá.

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