El Estado no recibe recaudación del impuesto indirecto a las apuestas online

En nota publicada por el diario LA NACION se afirma que en enero de 2017, la AFIP puso en vigor el impuesto indirecto sobre apuestas online: se gravó con una alícuota del 2% cada apuesta que se hiciera en sitios de Internet. Las tarjetas de crédito y débito debían oficiar como agentes de retención y la intención era reducir el déficit fiscal y compensar parte de las deducciones creadas en diciembre de 2016 sobre el impuesto a las ganancias.

En un momento se habló de la posibilidad de recaudar más de $1000 millones. Un año después, el impuesto lleva recaudados cero pesos. Los sitios de apuestas, en cambio, se siguen multiplicando.

Tragamonedas y ruletas virtuales, póker en línea y eventos deportivos en los que se puede apostar antes y durante los partidos. La oferta de apuestas por Internet crece sin control y sin registro. Ni en el Estado ni en el sector privado pudieron dar a LA NACION siquiera una estimación del volumen del negocio ni, lo que no es menor, de los dólares que salen del país en apuestas recogidas por empresas del juego que, en su mayoría, están radicadas en paraísos fiscales. “Es un tema muy gris y una operatoria clandestina”, dijeron en la AFIP.

El impuesto indirecto sobre apuestas online nunca se reglamentó porque choca con una realidad: la potestad de regular y gravar el juego es de las provincias. Pero también tropieza contra las siempre cambiantes alternativas de pago en Internet: además de tarjetas, los sitios de apuestas se manejan con transferencias bancarias y, sobre todo, monederos electrónicos como Paypal, Skrill o Neteller. ¿Cómo controlarlos?

Posturas extremas

Ante el desembarco creciente de los sitios de apuestas (Internet no reconoce fronteras políticas o fiscales), que además se publicitan en medios y en los mismos eventos deportivos (auspician camisetas de fútbol y autos de carrera), las provincias adoptaron posturas que van entre dos extremos: considerar las apuestas online actividades no reguladas y, por ende, una forma más del juego clandestino; o salir “a competir” con plataformas propias o licitadas a terceros.

En la última década, el debate político en las legislaturas y en la Asociación de Loterías, Quinielas y Casinos Estatales de Argentina (ALEA), que reúne a los institutos de Lotería provinciales, se movió entre esos dos andariveles.

Por un lado, quienes rechazan regular la actividad porque implica aumentar la oferta del juego. Por el otro, quienes consideran que el fenómeno del juego online seguirá creciendo con o sin regulación y que, en definitiva, el Estado debe intentar financiarse con esos recursos.

Hoy, el juego online está regulado en las provincias de Misiones, San Luis, Tucumán, Neuquén, Río Negro, Chaco y Entre Ríos. En esta última, solamente la modalidad de apuestas para una variante de quiniela.

Las tres primeras tienen sus propios sitios de apuestas: Misionbet, Jugadón y Pálpitos24. Neuquén y Río Negro habilitaron a sus casinos (Magic y Del Río) a tomar apuestas online. Chaco busca lanzar su sitio. Formosa lanzó Formoapuestas en 2006y la cerró en 2008.

Todas se manejan con tarjetas prepagas físicas y virtuales que se venden dentro del territorio provincial. Algunas solo aceptan jugadores con domicilio en el distrito. Otras admiten a quienes estén pisando suelo provincial en ese momento.

Así cerraron la puerta a las demandas lanzadas desde otras provincias. La página de Misionbet, por caso, fue cerrada el año pasado por la Justicia porteña. Reabrió este mes y solo puede accederse desde computadoras conectadas dentro del territorio de Misiones.

La otra constante es que casi todos los sitios aprobados ofrecen juegos de casino, pero no permiten apostar en encuentros deportivos. La excepción es Pálpitos, de Tucumán, donde se ofrecen partidos de todo el mundo y de casi todas las ligas argentinas, desde el fútbol hasta el voleibol. Algo que en el pasado fue denunciado por Lotería Nacional o la Secretaría de Deportes. También por la AFA, donde Julio Grondona y Cristóbal López exploraron lanzar una plataforma de apuestas.

Pero ni siquiera en esas provincias, ante la consulta de LA NACION, pudieron estimar cuánto recauda “la competencia”: los sitios de apuestas online de escala mundial.

“Nunca lo vamos a saber, porque son compañías que se manejan en la nube y están radicadas en paraísos fiscales”, señaló Walter Martello, defensor del pueblo adjunto bonaerense y autor de una iniciativa para que las provincias coordinen una regulación común sobre el juego online.

El impacto de los sitios legales es aún acotado. Por dar un ejemplo, pese a un crecimiento sostenido, Jugadón (el sitio puntano gerenciado por la firma Sirplay, radicada en Malta) tiene unos 300 usuarios activos y representa el 1% del mercado de apuestas legales de San Luis.

Estas empresas internacionales que se asocian con las provincias también hacen su propia apuesta: sumar méritos para dar el salto nacional. El premio mayor es la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Una disputa con las provincias

$1000 millones

Es el monto que la AFIP esperaba recaudar al crear en 2017 el impuesto indirecto a las apuestas online

Atribuciones

Las provincias reivindican la potestad de gravar y regular el juego

Siete provincias

Misiones, San Luis, Tucumán, Neuquén, Río Negro, Chaco y Entre Ríos tienen regulado el juego online. Todas se manejan con tarjetas prepagas físicas y virtuales

lanacion.com.ar

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