Sobre la independencia de Cataluña y su impacto en el sector del juego

Aunque es difícil anticipar qué va a suceder en Catalunya a partir del 1 de octubre, deberíamos aceptar ya con toda naturalidad que su proceso de ruptura con el Estado supone una invitación para todos los sectores a analizar el impacto de situaciones tan esperpénticas antes de que ocurran. En las siguientes líneas reflexionamos sobre algunas de las consecuencias que traería al sector la independencia como punto y final de este laberinto de incierta salida.

Parece evidente que a corto y medio plazo, la independencia de Catalunya sería un mal negocio para todos. Pero los intereses políticos que han creado este conflicto han conseguido dejarnos en una situación como la actual, en la que a escasas 24 horas de la celebración del referendum ilegal no parece sencillo anticipar qué es lo que va a ocurrir ni siquiera en dicha jornada.

Vamos a señalar algunas consecuencias -de carácter económico y estratégico- que podría traer una declaración de independencia al sector del juego tanto presencial como online. Sin embargo debemos puntualizar que ante la escasez de información aportada por la Generalitat de Catalunya, el Parlament y otras instituciones catalanas sobre los pasos que seguirían a una posible declaración unilateral de independencia y sus consecuencias, debemos tomarnos con las reservas lógicas algunas de las fuentes que hemos consultado como por ejemplo la La Ley de Transitoriedad -que fue aprobada en un pleno marcado por la bronca en el Parlament de Catalunya y que suspendió de forma casi inmediata el Tribunal Constitucional-.

En primer lugar destacamos en formato listado algunos temas básicos que deberían tenerse en cuenta desde ya mismo:

• Producto Interior Bruto: España perdería la comunidad que aporta el 19% de su PIB.

• Probable huída de empresas financieras: debido al enorme peso que han conseguido en el resto de España, las principales instituciones financieras catalanas como Sabadell o La Caixa se plantearían ubicar su sede fuera de Cataluña. Entendemos que en cualquier caso, el entorno socio-económico en España sería más estable y nunca tendrían ningún problema para operar en Cataluña sea cual fuere su status.

• Reconocimiento internacional: para Cataluña situarse fuera de la Unión Europea significaría el abrir un largo periodo en el que renegociar toda clase de acuerdos y normativas, algo que en el sector del juego es fundamental.

• Incertidumbre política: el salto de formar parte de una monarquía parlamentaria o convertirse en una república generaría -especialmente por el perfil de los partidos políticos que han abanderado el proceso separatista- un escenario político bastante complejo. Partidos abiertamente antisistema como la CUP mantendrían su peso. Dificilmente la élite empresarial catalana sería quien liderara el futuro económico del nuevo país…

• Relocalización: es cierto que Catalunya ha contado con una ventaja estratégica en los últimos años con su localización, lo que ha permitido que numerosas empresas multinacionales se instalen en la región; pero parte de estas empresas pueden encontrar similares características en Valencia.

• Pérdida de contratos públicos: se pondrían en peligro contratos públicos que se tienen firmados con España por parte de empresas catalanas.

• Productividad: es cierto que Cataluña es reconocida como una potencia industrial dentro de España y su dinamismo caracteriza en gran parte su economía, pero si su saldo comercial sale positivo -como presume- es gracias precisamente al comercio con el resto de España.

Y ahora, agrupamos el listado anterior en varias categorías que sirven para resumir algunas de las consecuencias sobre las que deberíamos reflexionar:

Impacto económico negativo

Es cierto que quizás hay un desequilibrio entre lo que recibe Catalunya en inversiones y lo que genera en recaudación, pero a cambio es evidente que “coloca” de forma efectiva su produccion en España.

En el sector del juego evidentemente una Catalunya independiente quizás debería buscar otros mercados, mucho más lejanos y por lo tanto menos asequibles y además deberían competir con otras empresas españolas.

Fractura social*

En un sector como el del juego, la estabilidad y claridad normativa es fundamental. A la incertidumbre legal que se prolongará durante el periodo denominado “de transición” se le suma la incertidumbre económica y por lo tanto será casi imposible evitar una fractura social, que seguramente agrave la actual. El papel de los nuevos cuerpos de seguridad del nuevo estado, los jueces y empleados públicos de podrían continuar sus actividades en el nuevo país, las políticas sobre inmigración, pensiones etcétera…

Es dificil pensar en un escenario idílico con una sociedad cohesionada y que pueda dedicar parte de su tiempo y dinero a actividades relacionadas como el ocio. Algo que para el sector del juego sería un importante escollo ya que en el escenario descrito, se antoja difícil pensar en grandes inversiones como las que caracterizan al sector del juego -que necesitan una gran inversión como el caso de centros de ocio, casinos o incluso licencias en el caso del juego online.

*Recordemos que según encuestas y echando un vistazo al Parlamento actual de Catalunya, los partidarios de la independencia no llegan al 50% de la población, incluso seguramente serían muchos menos si la informacion sobre las consecuencias de una futura independencia fuera claras.

Incertidumbre económica

Para la futura Cataluña independiente ya hemos hablado de una situación de crisis institucional y una probable salida del euro (o en caso de seguir con la moneda europea, perdería gran parte de su influencia), pero además se le deben sumar factores como el impago de deuda que tiene con España y una previsible imposibilidad de financiarse en mercados exteriores. Si se llega a este escenario, especialmente en el caso de contar con una nueva moneda propia las devaluaciones de la misma estarían casi garantizadas.

En caso de una moneda propia que se devalua constantemente, podría haber consecuencias positivas como la exportacion o recibir más turismo. Catalunya podría convertirse en un país centrado en el sector servicios. Pero lo procupante es la situacion de ruptura traumática con el que hasta hoy es el principal mercado (España), ya que insitimos a día de hoy Cataluña exporta más a Aragón que a Francia, por ejemplo.

En cuanto al debate sobre el euro, tampoco es claro que se necesite moneda propia. Sabemos que salir de la UE no implica cambiar de moneda, se podría usar el euro o incluso el dólar… pero el problema es que Cataluña carecería de argumentos para demostrar su solidez como economía independiente y dejarían de tener el control monetario. Es decir, sería muy difícil que inversores compraran deuda catalana en euros o que el BCE financiaria al futuro banco central catalán.

En el sector del juego online, este escenario -independientemente de temas legales o el coste de licencias- convertiría a un mercado catalán en inviable o similar al portugués en los años previos; por no hablar de tener que adaptarse a la lengua propia por lo que no se aprovecharían las sinergias actuales que hay con los mercados español o hispanoamericano.

Consecuencias de tipo laboral

Otra categoría de problemas a tener en cuenta serían los relacionados con el ámbito laboral. Y ya no solo la necesidad de ajustar los diferentes convenios y legislación sobre la materia sino aspectos mucho más prácticos; por ejemplo:

• Los conflictos laborales: no hay duda que en una Catalunya independiente el peso de partidos como CUP podria ser alto, y conocemos su ideología y las condiciones que han pedido para que se pueda seguir con el “proyecto Barcelona World” (eliminar la posibilidad de construir más de un casino). Seguramente el sector del juego no saldría bien parado y no generaría los puestos de trabajo que podría por su potencial.

• Sindicatos: en los últimos días se ha convocado una Huelga General y hemos podido ver como la división entre los sindicatos actuales en Catalunya es manifiesta. En un escenario de una República Catalana, a buen seguro el mapa actual de sindicatos de trabajadores cambiaría significativamente y el nacionalismo ganaría mucha más presencia, incluso con nuevos sindicatos de carácter anarquista como los que apoyan partidos como CUP.

• Conflicto linguístico: incluímos en este apartado un tema que también hemos señalado en el listado: el idioma y las consecuencias que tendría en Catalunya una nueva legislación en materia linguística que incrementara el peso específico del catalán. Tenemos una caso reciente que podría servir para ilustrar el riesgo que tendría un intento por parte de la nueva Cataluña independiente de hacer desaparecer el castellano o convertirlo en un idioma residual: la situación que vive Ucrania donde tras la anexión de Crimea por Rusia y el conflicto militar en la región de Donbass, el Parlamento ucraniano ha aprobado leyes que buscan reducir el impacto del idioma ruso en el país. A pesar de que el centro y el este de Ucrania existe una mayoría de rusohablantes, las nuevas leyes han eliminado al ruso como idioma co-oficial y se ha sustitido por el inglés

Las consecuencias de estas nuevas lesgislaciones han obligado a muchas empresas -por ejemplo a los medios de comunicacion- a eliminar el ruso de su programacion, por lo que las principales canales de televisión y radio han tenido que contratar a nuevo pesonal -más familiarizado con el ucraniano- y han perdido bastante dinero en activos que tenian en ruso (contenidos adquiridos en el pasado tales como series o películas).

Así que el idioma podría ser un tema relevante también en el sector del juego, tanto a la hora de convencer a personal cualificado para que se incorporara a empresas catalanas, como a la hora de actualizar los productos y adaptarse a la nueva legislación al respecto.

• Deslocalización en el sector: no sería de extrañar que muchas empreas españolas o extranjeras que no quisieran continuar operando en Catalunya se deslocalizaran llevándose a los trabajadores.

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