El Casino de Viña del Mar cierra un ciclo de 87 años en manos de la municipalidad

El  Municipio no administrará el recinto, pero recibirá recursos provenientes del arriendo del edificio y el operador debe entregar el 10% de las ganancias a la ciudad.

La entrega de ofertas técnicas y económicas de quienes postulan a la nueva licencia para operar el Casino de Juegos de Viña del Mar se concretará el 12 de octubre. Con ello, se marca el inicio formal del proceso que pondrá fin a 87 años de operación en manos de la municipalidad de la Región de Valparaíso.

Se estima que la licencia debiera estar entregada al finalizar este año, aunque no hay una fecha exacta, pero se ha establecido que una vez definido el cambio de operador o continuidad del actual, el traspaso deberá realizarse en un plazo breve, ya que el casino no podrá estar cerrado más de tres meses por este efecto, y menos en la alta temporada turística.

En la municipalidad, la alcaldesa Virginia Reginato confía en que los cambios “no debieran ser muchos” al pasar ciento por ciento el recinto a manos de privados, porque “el casino se mantendrá como una fuente importante para el desarrollo económico y social de la comuna”.

El abogado asesor Fernando Ramírez indica que “el municipio confía en que la suma de los ingresos que va a recibir del casino del operador no sea muy diferente a la que se registra en la actualidad” y que en promedio significan 915 mil unidades de fomento al año (unos $24 mil 400 millones) .

En la Superintendencia de Casinos de Juegos explican que en el nuevo esquema, el municipio recibirá por concepto de impuesto al juego el 10% de los ingresos brutos y que otro 10% se entregará al Gobierno Regional para ser distribuido en las comunas de la región.

A ello se suma un aporte mínimo garantizado de 596.170 UF (unos 16 mil millones de pesos).

Pero el municipio tiene más fuentes de recursos involucradas. Esto, porque el edificio donde ha funcionado el casino desde el 31 de diciembre de 1930, y que en 2001 incorporó un hotel de cinco estrellas, va a arrendarse. El operador estará obligado a funcionar en ese lugar.

En este edificio, por cierto, el nuevo operador deberá invertir UF 20.000 (unos 533 millones de pesos) a través de un proyecto que debe ser aprobado por la municipalidad y la intendencia.

El diputado Rodrigo González (PPD), ex alcalde de Viña del Mar, coincide en que la municipalidad no debiera sufrir desmedro económico con los cambios en la operación. “Creemos que la adjudicación será muy posterior al 31 de diciembre y que podría haber impugnaciones que la retrasen, pero esperamos que no sea así y que tengamos un proceso normal”.

Respecto de los trabajadores del casino, las bases de licitación garantizan que al menos el 80% de ellos continuará en las labores que está realizando.

En tanto, el diputado y ex director de Planificación de la municipalidad viñamarina, Osvaldo Urrutia, manifestó su confianza en que la licencia será otorgada al mejor oferente y que el proceso no se dilate. “El aporte del casino es demasiado importante para Viña del Mar, ya que entrega aproximadamente el 35% del presupuesto anual”.

Los ingresos provenientes del casino ingresan al presupuesto municipal que contempla financiamiento para diversas obras de desarrollo, adelanto, programas y servicios.

Siete comunas del país dejarán de contar con casinos municipales cuyas licencias están en proceso de licitación.
253 mil millones de pesos fueron los ingresos recibidos por la industria de casinos del país en el primer semestre.
35 por ciento del presupuesto municipal de Viña del Mar lo aporta el Casino, y se espera que no disminuya.
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