Es muy preocupante la situación de los casinos italianos

En Italia, el número de casinos de juego es realmente pequeño. Actualmente operan cuatro establecimientos ubicados todos ellos en zonas turísticas: Casinò di Campione d’Italia, Casinò di Saint Vincent, Casinò di Sanremo y el Casinò di Venezia. Sin embargo todos ellos atraviesan una situación altamente preocupante.

Del total de 18.500 millones de euros que han gastado en juego los italianos en el ejercicio 2016 -segun los datos oficiales de un estudio publicado en la agencia especializada AgiProNews- el sector de los casinos presenciales se ha convertido en irrelevante en recaudación en comparación con lo que ocurre en otros países. De hecho, lo que más destaca en los informes financieros públicos es la alarmante situación de endeudamiento de algunos de ellos.

Y es que los cuatro casinos antes citados están atravesando una época de crisis que se explica en gran manera por  dos factores: la agresiva fiscalidad del gobierno populista de Matteo Renzi (que dejó el cargo a finales de 2016), el papel que tienen los ayuntamientos en la gestión de los casinos y la fuerza de los sindicatos que han impedido llevar a cabo reformas que podrían haber sido importantes para revertir esta situacón.

Fiscalidad

La situación que estamos detallando en el sector de los casinos italianos coincide con un hecho que no podemos dejar de lado: en 2016 el Estado italiano ha batido todos los récords de ingresos por impuestos recaudados de actividades relacionadas con el juego: 10.000 millones de euros (un 24% más que el año pasado).

Y es que el Gobierno de Renzi se ha mostrado muy efectivo a la hora de aumentar los ingresos a costa del sector del juego, cuyos ingresos totales habían sido de 18.500 millones de euros por lo que cada 10 euros que recauda el sector, 5,5€ van a parar al estado directamente. Este aumento de la fiscalidad viene de la Ley de Estabilidad (Legge di Stabilità) que entró en vigor el 1 de enero de ese año y que ha dejado a los casinos presenciales sin poder cumplir gran parte de las expectativas previstas en sus planes de ingresos tanto para 2016 como para 2017.

Sindicatos

No hay duda que el excesivo peso de los sindicatos es también una de las quejas recurrentes por parte del sector del juego en Italia. Especialmente en 2016, atendiendo a la existencia de únicamente cuatro casinos se ha debatido la necesidad  de incluir a los casinos de juego en el listado de establecimientos que se podían adherir a una ley estatal que permitía la apertura de algunos negocios las 24 horas.

Ante este escenario, la solución propuesta por los cuatro casinos era la de poder abrir 24 horas al día, aprovechando la ofensiva de las cadenas de supermercados que de la mano de Carrefour rompieron una de las leyes que restrigian la libertad horaria. Sin embargo la oposicion de los sindicatos ha sido clave para que no se hiciera realidad. El Casinò di Saint Vincent es el unico que ha conseguido permisos temporales para abrir 24h pero solo slñots,

El papel de los ayuntamientos

Pero cuando hablamos de la situación en las cuentas de los casinos, tenemos que explicar una realidad que es común en los cuatro casinos: el enorme problema histórico que representa que los ayuntamientos (los “comune”) formen parte -por imperativo legal- de las sociedades que gestionan los casinos. Ésto ha llevado a estos establecimientos a encontrar financiación pública en momentos decisivos por lo que se ha desincentivado sobremanera la optimización de recursos. El Casinò di Campione d’Italia cuenta ya con una deuda de 140 millones de euros. En los diez últimos años ésta ha aumentado 110 millones. Pero la situación de Casino de Venecia -que podría cerrar su sede histórica  de “Ca´Vendramin” y de Casino de San Remo no son muy diferentes.

Pero el problema del papel activo de ayuntamientos en la toma de decisiones es la dificultad en tomar buenas decisiones estratégicas en el momento oportuno. La mala gestion en los cuatro establecimientos se ha manifestado en accionees como externalizar actividades de juego como el poker, aumentar los gastos fijos para tratar de mantener las costosísimas sedes de San Remo o Venecia, inversiones millonarias centradas en seguir atrayendo a la clientela más sofisticada en casinos como Venecia o San Remo -aunque para éstos el juego no sea ya 100% prioritario- o la lentitud a la hora de adaptar nuevas tecnologias. Decisiones todas ellas que con una institución pública detrás se convierten en mucho más complejas y lentas de ejecutar.

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