Voces a favor y en contra por cierre de casinos mendocinos

En el Valle de Uco, la medida ha causado un importante impacto en la población. Una de las críticas es que se acabó el movimiento comercial que generaban.

Mientras el Gobierno y la Justicia provincial se dirimen entre el cierre definitivo o la reapertura de los casinos de Tupungato y Tunuyán, las ciudades valletanas ya manifiestan cambios a casi un mes de que cerraron sus puertas al público. Las voces se alzan a favor y en contra, en igual medida.

“No sé si el frío ayuda. Lo cierto es que a esta hora antes no había dónde estacionar y se registraba una movida de gente y vehículos que nos beneficiaba a todos. Ahora, basta mirar para afuera… no pasa nada en Tunuyán”, coincidieron empleados y clientes del café Código.

A metros del lugar, en el Reparo bar, Sebastián opinaba que el cierre está haciendo que “el dinero circule, se invierta en otros comercios y no sólo en el casino”.

La polémica estaba vigente en la región desde hace tiempo, pero recrudeció con nuevos matices a partir del 24 de abril, cuando definitivamente estos locales de juego oficial dejaron de funcionar en el Valle de Uco.

La situación de los ahora desempleados, la disminución de la ludopatía en general, la esperanza de una activación en el sector comercial, el florecimiento de las timbas clandestinas y los cambios en la vida nocturna de estas ciudades son todas aristas de una medida gubernamental, que aún no termina de cerrarse y hoy flota en la indefinición.

Sucede que Gobierno y gremio interpretan de distintas maneras la medida de no innovar que la 5° Cámara Laboral dispuso el pasado 28 de abril. El fallo busca una protección a las fuentes laborales, sin dudas, el mayor impacto negativo que el cierre hoy tiene para la región.

Sucede que, mientras estos dos anexos del Casino de Mendoza permanecen cerrados, unos 110 empleados (40 trabajadores estatales y 70 de las empresas privadas) sufren la indefinición de no saber qué ocurrirá finalmente con su empleo. “No tengo muchas expectativas, creo que el Gobierno no va a dar marcha atrás con su postura”, apuntó un ex administrativo del local tupungatino.

Desde el Estado destacan que sus trabajadores pasarán a disponibilidad por seis meses -con el total del sueldo- y “después se los reubicará o se les otorgará la indemnización”, tal como apuntó Canale. Sin embargo, Pablo Cucchi -delegado de ATE- señaló que lo de la ‘reubicación’ se queda sólo en el discurso y hasta ahora sólo ha favorecido a una pequeñísima minoría.

“Los compañeros del casino de La Consulta pasaron a disponibilidad el 4 de enero, unos pocos fueron reasignados al Casino de Tunuyán, por lo que ahora -ante un nuevo cierre- pedimos que se les extienda por seis meses más este beneficio”, apuntó Cucchi, quien dijo que -además de la instancia judicial que lleva el otro gremio- evalúan cortes de calle y manifestaciones para atender a “las muchas familias que se quedan sin ingresos en este contexto adverso”.

A favor y en contra

En las calles, los comentarios se cruzan. “Afecta a los pobres. Los que tienen plata se pueden ir a jugar al Fuentemayor (Vista Flores) o a Mendoza. Para nosotros, terminó esta diversión que teníamos”, apuntó Ana B, de Tupungato.

Sin embargo, un sondeo realizado por este medio entre vecinos, taxistas y funcionarios mostraría que no se registra un movimiento de las divisas hacia otros locales de juego, al igual que “tampoco ocurrió un incremento en el de Tunuyán cuando se cerraron los de San Carlos”, como remarcan desde el oficialismo.

Los que sí habrían reflotado -sobre todo para la población masculina- son los tradicionales sitios de timba clandestina, que siempre existieron en los pueblos. Grupos de amigos y vecinos se vuelven a reunir, en espacios ambientados detrás de bares u otros puntos estratégicos.

“A nosotros nos mató. Tunuyán está desierto de noche. Desde el cierre del casino, de tres taxis que tenía en la calle ahora sólo necesito uno. La seguridad y el movimiento de noche, invitaba a salir al centro. Ahora se terminó”, expresó Raúl B., propietario de taxis en Tunuyán.

“Nosotros lo hemos sentido mucho. Ya casi no hay trabajo después de las 12”dijo Sebastián, un taxista. La dinámica nocturna, sobre todo de Tunuyán, parece la más afectada. En cuanto al Turismo, referentes del sector señalaron que nunca los casinos funcionaron como atractivo de la zona, pues los que allí concurrían era la misma gente del pueblo, algunos de los que perdieron -según relatos de los mismos empleados-.

En cuanto a los caciques de estas comunas, siempre manifestaron distintas opiniones. Mientras que Martín Aveiro, intendente de Tunuyán, hizo un pedido formal al Instituto para que reviera la medida, por el movimiento turístico y comercial que se perdería en su ciudad, el tupungatino Gustavo Soto remarcó las pérdidas económicas que la ludopatía ha traído a muchas familias del departamento. “En estos diez años es más lo que Tupungato ha perdido que lo que ha ganado. Ha golpeado fuerte a la economía regional”, dijo.

Según los números de recaudación que se estiman, unos 60 millones anuales se extraían del anexo de Tupungato y unos 70 del anexo de Tunuyán, de los cuales cerca de la mitad iban para las concesionarias y una parte para las tasas municipales.

 Esperan una decisión

Cuando parecía que los casinos ya eran historia en el Valle de Uco, un fallo judicial sentó dudas sobre su futuro. Atendiendo al recurso presentado por el sindicato que dirige Martín Caín, la 5° Cámara Laboral ordenó una medida de no innovar, el 28 de abril, 4 días después del cierre oficial de los anexos.

El problema es que cada uno interpreta de diferente modo el fallo. El gremio sostiene que los casinos deben volver a funcionar y reincorporar a sus empleados. Mientras, para el Gobierno, el no innovar implica congelar el proceso de desmantelamiento y reubicación o despido de los empleados.

En la práctica, las expectativas de reapertura son escasas y “si ocurriera, sólo podría ser en el anexo de Tunuyán, que está intacto”, apuntó un ex trabajador. Sucede que, mientras que la firma Ivisa (de Claudio Ronsoni) -que operaba el local tunuyanino- no retiró ni un tragamonedas, su par Betec (del presidente de Boca, Daniel Angelici) desmanteló el sitio en Tupungato al otro día del cierre al público.

“Si quedan diez máquinas es mucho. No hay muebles ni computadoras. Imposible que vuelva a abrir”, dijo un empleado de la concesionaria.

También así lo refirió a Los Andes Josefina Canale, titular del Instituto de Juegos y Casinos de Mendoza. “La notificación judicial recién nos llegó el martes 2 de mayo y frenamos todo accionar. Pero para ese entonces, ya quedaba poco. Pero el tema es que hay contratos de concesión, de alquileres -como el del edificio en Tunuyán- y hasta el sistema de control on line que caducaron por lo que la Justicia debería decir en qué términos y marco legal reabrirían”, apuntó la funcionaria.

Por su parte, desde el gremio estudian presentar una denuncia de “desacato” contra las autoridades por no cumplir con la reapertura.

losandes.com.ar

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