Gabriel Gurméndez: “Queremos atraer nuevos públicos al hipódromo”

En vísperas del Gran Premio Ramírez, el principal de la concesionaria HRU habló con el periódico El Observador de sus objetivos: reposicionar el Hipódromo de Maroñas y atraer a jóvenes y a la familia

Gabriel Gurméndez es ingeniero industrial y fue ministro de Transporte y Obras Públicas en la etapa final de la presidencia de Jorge Batlle. Se desempeñó como presidente de ANTEL y durante la crisis de 2002, las renovaciones en los cargos lo llevaron a ocupar la presidencia interina de OSE, ANCAP, y AFE. También fue CEO del Aeropuerto de Cancún. Desde mayo de 2015, se incorporó como CEO a HRU, empresa concesionaria de los hipódromos de Maroñas y de Las Piedras. Si bien su padre, su tío y su abuelo fueron propietarios del caballos de carrera, y su bisabuelo fundador del Jockey Club, Gurméndez considera que “está aprendiendo” del turf, ya que no era un aficionado. Tiene una costumbre que cuenta con total naturalidad, como si se tratara de algo común y corriente. Cada año elige una temática histórica y la estudia profundamente. Ya tiene su selección de libros para leer durante 2017, todos sobre la Revolución Rusa.

¿Qué acciones ha llevado a cabo HRU en el último año?

Este año fue el de mayor inversión. Fue superior a los US$ 5 millones en el hipódromo. El nuevo proyecto de la pista de césped es una inversión superior a los US$ 3 millones. Después hay un hito que cambia la vida del barrio Ituzaingó y de Maroñas que es la doble vía junto con las cámaras de seguridad. La extensión de la avenida Centenario en doble vía hasta el hipódromo es la materialización de un sueño que viene desde la década del ’50. Se multiplica el beneficio con la donación de HRU de todo un sistema de monitoreo de cámaras de seguridad que cubre cuarenta manzanas del barrio Ituzaingó, con lo que el hipódromo de alguna forma se reposiciona. Ahora el acceso es más seguro y cercano. (El de las cámaras) es un trabajo público-privado, donde invertimos y el Ministerio del Interior hace lo que le compete.

¿Cuáles son sus objetivos?

Volver a conquistar nuevos públicos. Este es un deporte que tiene un grado de pasión y emoción que se contagia asistiendo al espectáculo, viviéndolo, sintiéndolo. Para eso hay que venir al hipódromo. Nuestro esfuerzo ha estado en generar un complemento al espectáculo hípico para que sea un paseo agradable para la familia. Hicimos un esfuerzo gigante de difusión y comunicación a través de la tecnología; hemos posicionado la hípica y el turf a través de medios digitales que es donde importa estar y donde están estos nuevos públicos jóvenes, que son los que queremos que se acerquen. Hemos tratado de darle al hipódromo un atractivo para que sea un paseo disfrutable. Como objetivo, queremos que las familias vengan al menos una vez por año.

¿Cómo funcionan las apuestas y desde dónde provienen?

Casi la tercera parte se hace en los hipódromos (Maroñas y Las Piedras). Otra proporción similar a través de agencias hípicas. Tenemos cincuenta agencias en todo el país. Después está la posibilidad de apostar a través de un call center que recibe las de apostadores que tienen cuentas corrientes. A través de la web y otras tecnologías de internet recibimos más o menos el 3% de las apuestas. Esas son las vías locales. Un 4% viene de agencias del exterior, que es toda una distribución que tenemos en Estados Unidos a través de varias redes. También se apuesta desde Panamá, México, Brasil y Perú. Y exportamos la señal para que se organicen pozos de apuestas en otros países como Francia, de los cuales se recibe una comisión. Lo interesante de todo esto es que con la apuesta hay una parte del dinero que proviene de lo que es generado por los ingresos de las máquinas de slots que generan un fondo del premio hípico, el dinero con el cual se premia a los ganadores de las carreras y a todos los que participan. Se lleva una proporción el propietario, otra el jockey, otra el sereno, el peón, es una cadena energizante de la hípica. El área de los slots es para HRU lo rentable y la hípica es una actividad no rentable que se sostiene con ese apoyo.

¿Cómo se manejó la reciente crisis de comunicación luego de que fallecieran dos caballos en un raid?

Lo primero que hicimos fue suspender esa actividad inmediatamente, que se hacía acá una vez por año. En este caso habíamos facilitado las instalaciones. El organizador era un centro ecuestre. Lo que hicimos fue colaborar con la asistencia que pudimos dar en el momento. Naturalmente contribuimos con todos los elementos que pudimos aportar a la comisión que tiene que regular estos raids que se hacen en el interior. Por una política nuestra, acá no se va a hacer más . Para nosotros el bienestar de los caballos de carreras es fundamental. Esto es una pasión de amor al caballo por encima de todas las cosas.

¿Cuáles son los planes para los próximos años?

Al haberse interrumpido la actividad del ’97 al 2003, hubo una ruptura generacional. Esta era una actividad donde el padre traía al hijo, el abuelo al nieto. Hubo una falla genealógica, entonces hay que vencer esa barrera. Ahora, aunque ocurrió hace 13 años, seguimos en ese proceso. El plan es profundizar en estas líneas.

¿Qué significa para usted el Gran Premio Ramírez?

Es el premio más tradicional en la historia de Uruguay. Esta será la 119a edición. Además de las interesantísimas carreras, es una fiesta y una gran vitrina donde ocurren muchas cosas.

elobservador.com.uy

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